miércoles, 20 de enero de 2016

Fenómenos Climáticos en la Base Marambio

Las condiciones climáticas imperantes en la Isla Marambio son muy particulares y difieren en muchos casos de las condiciones que se presentan en otros rincones del Continente Antártico. Esto es muy parecido a lo que ocurre en otras partes de nuestro planeta, o en nuestro propio país, en donde el clima se comporta de una determinada manera dependiendo del lugar de que se trate.

Independientemente del momento del año que transcurra, es decir si nos encontramos en pleno verano o en pleno invierno, hay factores del clima que siempre dicen presente. Uno de ellos es el viento que se constituye en un habitante más del lugar con el cual se debe aprender a convivir dado que es muy raro que haya algún día sin su presencia. Este varía en su intensidad, pudiendo llegar hasta los 250 km/h, lo que puede llegar a provocar la voladura de algún elemento que se pudiera desprender de las instalaciones o que se encontrara en la "chacarita" (1), como así también piedras de pequeño tamaño con el consiguiente riesgo para personas e instalaciones.

Una nota de color que deseo aportar para que se comprenda la magnitud del fenómeno, fue el hecho vivido personalmente debido a la ubicación de mi habitación. Como una de las paredes de la misma daba directamente al exterior y orientada hacia el sur, cuando teníamos los intensos vientos provenientes de ese sector se comenzaban a oír fuertes golpes sobre dicha pared fruto del impacto de las piedras que hacían "volar" las ráfagas de viento, que al principio me inquietaban y preocupaban, pero con el correr de los días y la repetición de dichos vientos, lo fui tomando con naturalidad.



Otro factor que también se hace presente durante cualquier momento del año es la nieve. En el transcurso de nuestra Campaña tuvimos nevadas de diversa intensidad, que cubrieron en su totalidad la Isla con acumulaciones que llegaron a los 50 centímetros en las zonas libres de obstáculos. Aclaro esta situación teniendo en cuenta que las nevadas estaban habitualmente acompañadas de fuertes vientos, los que se convertían en verdaderas escobas naturales para la nieve caída, "barriéndolas" de la superficie de la meseta de la Isla hacia los sectores bajos de la misma o submeseta, disminuyendo con ello la cantidad de nieve acumulada sobre la superficie. Otro efecto que se producía en esa conjunción de nieve más viento junto a los obstáculos que presentaban las instalaciones de la Base, era un fenómeno que denominamos vulgarmente "cola de nieve", que se manifiesta en nieve acumulada a sotavento de un obstáculo, que a medida que sucedía este fenómeno, la nieve acumulada llegaba hasta la altura de los techos.


Vista de las instalaciones de la Base luego de las nevadas

Nieve acumulada por el efecto del fenómeno de sotavento en la pasarela hacia la Usina
Y el otro fenómeno meteorológico que nos visitaba en cualquier momento del año, fue el de las tormentas antárticas, caracterizadas por vientos de elevada intensidad, provenientes tanto del sector sur como del norte, con ráfagas que llegaron a los 200 km/h, acompañadas de nieve caída o arrastrada desde los glaciares cercanos, que producía el efecto conocido como ventisca disminuyendo la visibilidad en superficie a no más de 5 metros. Algunas de las tormentas llegaron a durar 9 días consecutivos sin interrupción, con la particularidad que la de mayor duración se dio durante el mes de enero.


Caprichosas formas que adoptaba la acumulación de nieve / hielo en algunas ventanas de las oficinas

Acumulación de nieve / hielo entre las instalaciones durante las tormentas

Otro ejemplo de acumulación de nieve durante las tormentas


Acumulación de hielo en las chimeneas de los equipos de calefacción

Estas condiciones del clima, afectaban y condicionaban la vida de los que habitamos la Base. Tanto el viento intenso como las tormentas con ventisca exigían de parte de todos, la adopción de medidas de seguridad a fin de no tener que lamentar accidentes personales ni daños en las instalaciones que nos afectaran la supervivencia. Fue así que ante la presencia de dichas condiciones, se restringía al máximo el tránsito de personas fuera de las instalaciones, permitiéndose únicamente la salida de aquellos que por cuestiones de servicios básicos de la Base lo debían hacer, realizándolo con acompañamiento de dos personas más, atándose entre ellos con elementos de seguridad, con equipos de comunicaciones y realizado dentro de un rango máximo de viento (hasta 70 lm/h), por lo que si ese valor máximo era superado no se permitía la salida al exterior. Los casos en que se permitía esa salida asistida eran para efectuar el relevo del personal que realizaba los turnos en la Usina que se encontraba distante unos 300 metros del alojamiento principal, los observadores meteorológicos que por lo menos una vez al día debían realizar una visita técnica al campo de observación meteorológico que estaba a unos 100 metros aproximadamente y el personal de la Dirección Nacional del Antártico que desarrollaba su actividad en el Pabellón Científico distante unos 150 metros de dicho alojamiento principal.



Otra consecuencia que producían las tormentas de nieve y las nevadas intensas, era la obstrucción de las vías de comunicación de Base y de las salidas de emergencia de las instalaciones, la clausura de la Pista del Aeródromo por presencia de nieve y la acumulación de nieve en los techos. Por lo tanto, una vez que las tormentas cesaban y el tiempo mejoraba, la tarea que teníamos era ardua y demandaba que todos los que estuviéramos disponibles nos pusiéramos manos a la obra para restaurar el normal funcionamiento de la Base. El personal del Servicio de Transporte debía realizar la liberación de los caminos y la limpieza de la pista mediante el uso de las máquinas viales disponibles (topadora, palas mecánicas y motoniveladora), tarea que dependiendo de la cantidad de nieve acumulada llegaba a demandar entre 24 y 48 horas continuas de trabajo. El resto nos abocábamos a la liberación de las pasarelas, las salidas de emergencia y techos, mediante el uso de todas las palas disponibles en la Base. En algunos sectores la formación de las colas de nieve era de tal magnitud, que resultaba imposible liberar las pasarelas, por lo que no quedaba otra opción que dejarlas y circular por encima de esas verdaderas colinas de nieve recientemente formadas.


Amanecer luego de un día de intensas nevadas

Obstrucción por acumulación de nieve durante las tormentas de una de las salidas de emergencia

Topadora trabajando en la pista del Aeródromo

Motoniveladora despejando nieve en la pista del Aeródromo


Además de estos fenómenos habituales tuvimos la presencia de uno que no es frecuente en estas latitudes, me estoy refiriendo a la lluvia que rara vez se da y, según dicen los expertos en el tema, es como consecuencia del cambio climático y del calentamiento que sufre nuestro planeta. Lo pudimos observar una sola vez y fue una gran sorpresa para todos los que en ese momento nos encontrábamos viviendo en Marambio.



Respecto de las temperaturas extremas que tuvimos durante la Campaña, no fueron las extremas históricas que se registraron desde que existe la Base, pero estuvieron muy cerca de serlo. Respecto de la temperatura más alta fue de 13,5º centígrados ocurrida durante la segunda quincena del mes de Febrero; siendo la de menor valor de -32.5º centígrados con una sensación térmica por efecto del viento de -55º centígrados producida a mediados del mes de julio. La temperatura máxima positiva nos invitaba a estar al aire libre y disfrutar de la misma, recorriendo el entorno geográfico de las Base sin utilizar ropa de abrigo; en cambio, la temperatura máxima negativa nos demandaba adoptar extremos cuidados en cuanto al uso de todos los elementos de abrigo y protección de cuerpo, de tal forma de no dejar la piel expuesta a dicha temperatura y limitar los tiempos de exposición en el exterior de las instalaciones.

(1) Chacarita: lugar de la Base en el que se depositan distintos elementos en desuso y material no orgánico para luego ser trasladado a nuestro país en la bodega de los buques que realizan el abastecimiento anual durante la Campaña Antártica de Verano.


Equipo de abrigo típico utilizado durante los días de temperaturas muy baja

Autor: Com (R) Horacio Carlos Alassia

jueves, 14 de enero de 2016

Arribo de los Bell 212 a Marambio

Uno de los fundamentos que sustentan la presencia de nuestro país en el Continente Antártico, además del reclamo soberano sobre una porción de su extenso territorio, es el hecho de cumplir con uno de los postulados del Tratado Antártico del año 1959 y que fuera ratificado por el Protocolo de Madrid  del año 1998, el cual expresa taxativamente que este Continente "se designa como reserva natural, consagrada a la paz y a la ciencia"

La actividad científica realizada por nuestro país en todas las Bases desplegadas dentro del Sector Antártico Argentino (6 permanentes que funcionan todo el año y 7 transitorias que funcionan alternadamente durante el verano) comenzó a desarrollarse en forma institucional y organizada a partir del año 1951, cuando a instancias del entonces Coronel Hernán Pujato, se creó el Instituto Antártico Argentino, organismo que actualmente depende de la Dirección Nacional del Antártico dentro de la órbita del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.

Durante la Campaña Antártica de Verano se concreta el despliegue de un número importante de científicos, técnicos y artistas a fin de llevar adelante las actividades que se encuentran previstas y volcadas en un documento denominado Plan Anual Antártico. En el mismo se detallan los proyectos científicos agrupados en distintos Programas entre los que se encuentran el relacionado con la Gestión de Laboratorios  -que hay uno en cada Base permanente-; el de la Ciencias de la Tierra; de las Ciencias Físico - Químicas; de Gestión Ambiental y Turismo; de Museos y de Educación y Cultura Antártica; a lo que se le debe sumar la planificación de todos los aspectos operativos, de apoyo logístico y la nómina del personal necesario para su concreción.

En este Plan, la Base Marambio cumple un rol fundamental, por ser la Base de apoyo logístico y operativo en cuanto al alojamiento, traslado y despliegue de científicos, técnicos y artistas que desarrollan su actividad dentro de sitios ubicados en la Isla Marambio e islas adyacentes como Cerro Nevado, James Ross y Vega. El despliegue contempla el traslado de todo el equipamiento, maquinaria y víveres necesarios para el montaje de campamentos para que las personas que lo integran puedan realizar su actividad durante un período aproximado de entre 25 a 30 días.

Pero el despliegue de estos campamentos no puede ser realidad si no se cuenta con el medio de transporte adecuado que lo haga posible, y me estoy refiriendo a los helicópteros que la Fuerza Aérea Argentina pone a disposición todos los años para que esta tarea se pueda concretar.

La Campaña Antártica de Verano 2012/2013 tenía inicialmente previsto operar con los nuevos helicópteros MI 171 E de origen ruso adquiridos con el fin de ser utilizados fundamentalmente en el Continente Antártico, en reemplazo de los Bell 212 con el consiguiente incremento de la capacidad operativa que pueden brindar estas nuevas máquinas.

Pero para que ello fuera posible, era necesario contar con las obras de remodelacion del hangar de la Base Marambio de acuerdo a lo requerido que permitieran realizar las tareas de mantenimiento de dichos helicópteros dentro del citado hangar. Como las obras no se pudieron finalizar en tiempo y forma debido a inconvenientes de índole logístico, el Comando Conjunto Antártico junto con la Fuerza Aérea, tomaron la decisión de utilizar nuevamente los ya experimentados y probados Bell 212. 

Ese cambio de planes derivó en una inevitable demora en cuanto al momento del despliegue inicial de los helicópteros y el consiguiente inicio de la actividad científica, motivados por el tiempo necesario que tuvo que emplear el personal técnico para poner con condiciones operativas las dos máquinas Bell 212 que serían desplegadas a Marambio en lugar de los MI 171 E. Ese cambio de la planificación original, fue coordinada por el Jefe del Componente Aéreo del Comando Conjunto Antártico, el Vicecomodoro Carlos Felini, logrando modificar y trasladar el inicio de la actividad científica para que se concrete a partir del 20 de enero del 2013. Este corrimiento de fechas, permitiría que los helicópteros pudieran arribar a Marambio, ser armados y puestos en servicio por el personal técnico y operativo de la VII Brigada Aérea ubicada en Mariano Moreno (Provincia de Buenos Aires), que es la Base de operaciones de los Bell 212.

 De acuerdo a lo planificado, en los vuelos LAN de los días 5 y 10 de enero de 2013 arribaron a la Base Marambio los dos Bell 212 matrículas H-81 y H-90 junto al personal de técnicos, mecánicos y pilotos (32 personas en total) a cargo del Vicecomodoro Patricio Pelourson. Los mismos pusieron manos a la obra inmediatamente para dejar en condiciones operativas ambas máquinas, de tal forma que permitieran realizar los vuelos de comprobación y adiestramiento de las tripulaciones (varios de los pilotos no tenían experiencia antártica sino que era su primera vez en estas latitudes); con el fin de tener todo en condiciones para cumplir con lo requerido por la Dirección Nacional del Antártico en cuanto al desarrollo de la actividad científica planificada para la Campaña Antártica de Verano 2012/2013.

Autor: Com (R) Horacio Carlos Alassia


Llegada de uno de los helicópteros Bell 212 

Los dos Bell 212 (H-81 y H-90) listos para realizar el vuelo de comprobación

Los dos Bell 212 realizando adiestramiento de pilotos sobre la pista de Marambio

Vista de uno de los Bell 212 desde la cabina del otro Bell 212 en vuelo hacia la Isla Vega


 Bell 212 posado en cercanías del campamento científico de la Isla Vega

 Bell 212 aterrizado en cercanías al Sitio Histórico Museo Otto Nordenskjöld

Bell 212 despegado de la plataforma del hangar de la Base Marambio