miércoles, 20 de enero de 2016

Fenómenos Climáticos en la Base Marambio

Las condiciones climáticas imperantes en la Isla Marambio son muy particulares y difieren en muchos casos de las condiciones que se presentan en otros rincones del Continente Antártico. Esto es muy parecido a lo que ocurre en otras partes de nuestro planeta, o en nuestro propio país, en donde el clima se comporta de una determinada manera dependiendo del lugar de que se trate.

Independientemente del momento del año que transcurra, es decir si nos encontramos en pleno verano o en pleno invierno, hay factores del clima que siempre dicen presente. Uno de ellos es el viento que se constituye en un habitante más del lugar con el cual se debe aprender a convivir dado que es muy raro que haya algún día sin su presencia. Este varía en su intensidad, pudiendo llegar hasta los 250 km/h, lo que puede llegar a provocar la voladura de algún elemento que se pudiera desprender de las instalaciones o que se encontrara en la "chacarita" (1), como así también piedras de pequeño tamaño con el consiguiente riesgo para personas e instalaciones.

Una nota de color que deseo aportar para que se comprenda la magnitud del fenómeno, fue el hecho vivido personalmente debido a la ubicación de mi habitación. Como una de las paredes de la misma daba directamente al exterior y orientada hacia el sur, cuando teníamos los intensos vientos provenientes de ese sector se comenzaban a oír fuertes golpes sobre dicha pared fruto del impacto de las piedras que hacían "volar" las ráfagas de viento, que al principio me inquietaban y preocupaban, pero con el correr de los días y la repetición de dichos vientos, lo fui tomando con naturalidad.



Otro factor que también se hace presente durante cualquier momento del año es la nieve. En el transcurso de nuestra Campaña tuvimos nevadas de diversa intensidad, que cubrieron en su totalidad la Isla con acumulaciones que llegaron a los 50 centímetros en las zonas libres de obstáculos. Aclaro esta situación teniendo en cuenta que las nevadas estaban habitualmente acompañadas de fuertes vientos, los que se convertían en verdaderas escobas naturales para la nieve caída, "barriéndolas" de la superficie de la meseta de la Isla hacia los sectores bajos de la misma o submeseta, disminuyendo con ello la cantidad de nieve acumulada sobre la superficie. Otro efecto que se producía en esa conjunción de nieve más viento junto a los obstáculos que presentaban las instalaciones de la Base, era un fenómeno que denominamos vulgarmente "cola de nieve", que se manifiesta en nieve acumulada a sotavento de un obstáculo, que a medida que sucedía este fenómeno, la nieve acumulada llegaba hasta la altura de los techos.


Vista de las instalaciones de la Base luego de las nevadas

Nieve acumulada por el efecto del fenómeno de sotavento en la pasarela hacia la Usina
Y el otro fenómeno meteorológico que nos visitaba en cualquier momento del año, fue el de las tormentas antárticas, caracterizadas por vientos de elevada intensidad, provenientes tanto del sector sur como del norte, con ráfagas que llegaron a los 200 km/h, acompañadas de nieve caída o arrastrada desde los glaciares cercanos, que producía el efecto conocido como ventisca disminuyendo la visibilidad en superficie a no más de 5 metros. Algunas de las tormentas llegaron a durar 9 días consecutivos sin interrupción, con la particularidad que la de mayor duración se dio durante el mes de enero.


Caprichosas formas que adoptaba la acumulación de nieve / hielo en algunas ventanas de las oficinas

Acumulación de nieve / hielo entre las instalaciones durante las tormentas

Otro ejemplo de acumulación de nieve durante las tormentas


Acumulación de hielo en las chimeneas de los equipos de calefacción

Estas condiciones del clima, afectaban y condicionaban la vida de los que habitamos la Base. Tanto el viento intenso como las tormentas con ventisca exigían de parte de todos, la adopción de medidas de seguridad a fin de no tener que lamentar accidentes personales ni daños en las instalaciones que nos afectaran la supervivencia. Fue así que ante la presencia de dichas condiciones, se restringía al máximo el tránsito de personas fuera de las instalaciones, permitiéndose únicamente la salida de aquellos que por cuestiones de servicios básicos de la Base lo debían hacer, realizándolo con acompañamiento de dos personas más, atándose entre ellos con elementos de seguridad, con equipos de comunicaciones y realizado dentro de un rango máximo de viento (hasta 70 lm/h), por lo que si ese valor máximo era superado no se permitía la salida al exterior. Los casos en que se permitía esa salida asistida eran para efectuar el relevo del personal que realizaba los turnos en la Usina que se encontraba distante unos 300 metros del alojamiento principal, los observadores meteorológicos que por lo menos una vez al día debían realizar una visita técnica al campo de observación meteorológico que estaba a unos 100 metros aproximadamente y el personal de la Dirección Nacional del Antártico que desarrollaba su actividad en el Pabellón Científico distante unos 150 metros de dicho alojamiento principal.



Otra consecuencia que producían las tormentas de nieve y las nevadas intensas, era la obstrucción de las vías de comunicación de Base y de las salidas de emergencia de las instalaciones, la clausura de la Pista del Aeródromo por presencia de nieve y la acumulación de nieve en los techos. Por lo tanto, una vez que las tormentas cesaban y el tiempo mejoraba, la tarea que teníamos era ardua y demandaba que todos los que estuviéramos disponibles nos pusiéramos manos a la obra para restaurar el normal funcionamiento de la Base. El personal del Servicio de Transporte debía realizar la liberación de los caminos y la limpieza de la pista mediante el uso de las máquinas viales disponibles (topadora, palas mecánicas y motoniveladora), tarea que dependiendo de la cantidad de nieve acumulada llegaba a demandar entre 24 y 48 horas continuas de trabajo. El resto nos abocábamos a la liberación de las pasarelas, las salidas de emergencia y techos, mediante el uso de todas las palas disponibles en la Base. En algunos sectores la formación de las colas de nieve era de tal magnitud, que resultaba imposible liberar las pasarelas, por lo que no quedaba otra opción que dejarlas y circular por encima de esas verdaderas colinas de nieve recientemente formadas.


Amanecer luego de un día de intensas nevadas

Obstrucción por acumulación de nieve durante las tormentas de una de las salidas de emergencia

Topadora trabajando en la pista del Aeródromo

Motoniveladora despejando nieve en la pista del Aeródromo


Además de estos fenómenos habituales tuvimos la presencia de uno que no es frecuente en estas latitudes, me estoy refiriendo a la lluvia que rara vez se da y, según dicen los expertos en el tema, es como consecuencia del cambio climático y del calentamiento que sufre nuestro planeta. Lo pudimos observar una sola vez y fue una gran sorpresa para todos los que en ese momento nos encontrábamos viviendo en Marambio.



Respecto de las temperaturas extremas que tuvimos durante la Campaña, no fueron las extremas históricas que se registraron desde que existe la Base, pero estuvieron muy cerca de serlo. Respecto de la temperatura más alta fue de 13,5º centígrados ocurrida durante la segunda quincena del mes de Febrero; siendo la de menor valor de -32.5º centígrados con una sensación térmica por efecto del viento de -55º centígrados producida a mediados del mes de julio. La temperatura máxima positiva nos invitaba a estar al aire libre y disfrutar de la misma, recorriendo el entorno geográfico de las Base sin utilizar ropa de abrigo; en cambio, la temperatura máxima negativa nos demandaba adoptar extremos cuidados en cuanto al uso de todos los elementos de abrigo y protección de cuerpo, de tal forma de no dejar la piel expuesta a dicha temperatura y limitar los tiempos de exposición en el exterior de las instalaciones.

(1) Chacarita: lugar de la Base en el que se depositan distintos elementos en desuso y material no orgánico para luego ser trasladado a nuestro país en la bodega de los buques que realizan el abastecimiento anual durante la Campaña Antártica de Verano.


Equipo de abrigo típico utilizado durante los días de temperaturas muy baja

Autor: Com (R) Horacio Carlos Alassia

jueves, 14 de enero de 2016

Arribo de los Bell 212 a Marambio

Uno de los fundamentos que sustentan la presencia de nuestro país en el Continente Antártico, además del reclamo soberano sobre una porción de su extenso territorio, es el hecho de cumplir con uno de los postulados del Tratado Antártico del año 1959 y que fuera ratificado por el Protocolo de Madrid  del año 1998, el cual expresa taxativamente que este Continente "se designa como reserva natural, consagrada a la paz y a la ciencia"

La actividad científica realizada por nuestro país en todas las Bases desplegadas dentro del Sector Antártico Argentino (6 permanentes que funcionan todo el año y 7 transitorias que funcionan alternadamente durante el verano) comenzó a desarrollarse en forma institucional y organizada a partir del año 1951, cuando a instancias del entonces Coronel Hernán Pujato, se creó el Instituto Antártico Argentino, organismo que actualmente depende de la Dirección Nacional del Antártico dentro de la órbita del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.

Durante la Campaña Antártica de Verano se concreta el despliegue de un número importante de científicos, técnicos y artistas a fin de llevar adelante las actividades que se encuentran previstas y volcadas en un documento denominado Plan Anual Antártico. En el mismo se detallan los proyectos científicos agrupados en distintos Programas entre los que se encuentran el relacionado con la Gestión de Laboratorios  -que hay uno en cada Base permanente-; el de la Ciencias de la Tierra; de las Ciencias Físico - Químicas; de Gestión Ambiental y Turismo; de Museos y de Educación y Cultura Antártica; a lo que se le debe sumar la planificación de todos los aspectos operativos, de apoyo logístico y la nómina del personal necesario para su concreción.

En este Plan, la Base Marambio cumple un rol fundamental, por ser la Base de apoyo logístico y operativo en cuanto al alojamiento, traslado y despliegue de científicos, técnicos y artistas que desarrollan su actividad dentro de sitios ubicados en la Isla Marambio e islas adyacentes como Cerro Nevado, James Ross y Vega. El despliegue contempla el traslado de todo el equipamiento, maquinaria y víveres necesarios para el montaje de campamentos para que las personas que lo integran puedan realizar su actividad durante un período aproximado de entre 25 a 30 días.

Pero el despliegue de estos campamentos no puede ser realidad si no se cuenta con el medio de transporte adecuado que lo haga posible, y me estoy refiriendo a los helicópteros que la Fuerza Aérea Argentina pone a disposición todos los años para que esta tarea se pueda concretar.

La Campaña Antártica de Verano 2012/2013 tenía inicialmente previsto operar con los nuevos helicópteros MI 171 E de origen ruso adquiridos con el fin de ser utilizados fundamentalmente en el Continente Antártico, en reemplazo de los Bell 212 con el consiguiente incremento de la capacidad operativa que pueden brindar estas nuevas máquinas.

Pero para que ello fuera posible, era necesario contar con las obras de remodelacion del hangar de la Base Marambio de acuerdo a lo requerido que permitieran realizar las tareas de mantenimiento de dichos helicópteros dentro del citado hangar. Como las obras no se pudieron finalizar en tiempo y forma debido a inconvenientes de índole logístico, el Comando Conjunto Antártico junto con la Fuerza Aérea, tomaron la decisión de utilizar nuevamente los ya experimentados y probados Bell 212. 

Ese cambio de planes derivó en una inevitable demora en cuanto al momento del despliegue inicial de los helicópteros y el consiguiente inicio de la actividad científica, motivados por el tiempo necesario que tuvo que emplear el personal técnico para poner con condiciones operativas las dos máquinas Bell 212 que serían desplegadas a Marambio en lugar de los MI 171 E. Ese cambio de la planificación original, fue coordinada por el Jefe del Componente Aéreo del Comando Conjunto Antártico, el Vicecomodoro Carlos Felini, logrando modificar y trasladar el inicio de la actividad científica para que se concrete a partir del 20 de enero del 2013. Este corrimiento de fechas, permitiría que los helicópteros pudieran arribar a Marambio, ser armados y puestos en servicio por el personal técnico y operativo de la VII Brigada Aérea ubicada en Mariano Moreno (Provincia de Buenos Aires), que es la Base de operaciones de los Bell 212.

 De acuerdo a lo planificado, en los vuelos LAN de los días 5 y 10 de enero de 2013 arribaron a la Base Marambio los dos Bell 212 matrículas H-81 y H-90 junto al personal de técnicos, mecánicos y pilotos (32 personas en total) a cargo del Vicecomodoro Patricio Pelourson. Los mismos pusieron manos a la obra inmediatamente para dejar en condiciones operativas ambas máquinas, de tal forma que permitieran realizar los vuelos de comprobación y adiestramiento de las tripulaciones (varios de los pilotos no tenían experiencia antártica sino que era su primera vez en estas latitudes); con el fin de tener todo en condiciones para cumplir con lo requerido por la Dirección Nacional del Antártico en cuanto al desarrollo de la actividad científica planificada para la Campaña Antártica de Verano 2012/2013.

Autor: Com (R) Horacio Carlos Alassia


Llegada de uno de los helicópteros Bell 212 

Los dos Bell 212 (H-81 y H-90) listos para realizar el vuelo de comprobación

Los dos Bell 212 realizando adiestramiento de pilotos sobre la pista de Marambio

Vista de uno de los Bell 212 desde la cabina del otro Bell 212 en vuelo hacia la Isla Vega


 Bell 212 posado en cercanías del campamento científico de la Isla Vega

 Bell 212 aterrizado en cercanías al Sitio Histórico Museo Otto Nordenskjöld

Bell 212 despegado de la plataforma del hangar de la Base Marambio



lunes, 28 de diciembre de 2015

Tiempo de fiestas y de emociones en la Base Marambio

Las Fiestas Navideñas y de Fin de Año, adquieren para  las personas que habitamos la Base Marambio en ese especial momento de la Campaña 2012/2013, un significado y una carga emocional inimaginable para aquellos que no lo pudieron experimentar junto a nosotros. 

La preparación para organizar y realizar los festejos de ambos acontecimientos comenzó mucho antes de las semanas próximas a dichas festividades. Comenzó allá por el mes de setiembre durante la realización del curso pre-antártico en las instalaciones de la Dirección de Asuntos Antárticos de El Palomar, cuando se conformó lo que sería la futura comisión del Casino Único de la Base Marambio (órgano administrativo encargado de velar por el alojamiento del personal, su vida social, cultural y deportiva, las comodidades de las instalaciones, etc.); con su Presidente, Secretario, Intendente y Vocales. Ellos debieron prever la compra de los elementos que serían utilizados en la ornamentación y preparación del salón y otras cuestiones organizativas.

No obstante ello, cuando nos hicimos cargo de la Base y vimos con qué elementos contábamos, nos dimos cuenta que faltaban otros que serían necesarios para mejorar la calidad de la presentación. Como la Dirección de Asuntos Antárticos no contaba con los recursos para responder a este tipo de necesidades (que obviamente no son prioridad dentro de la logística antártica) hice contacto con algunos organismos de la Fuerza Aérea con los cuales tenía muy buena relación con motivo de mis anteriores destinos dentro de la Institución. Fue así que logré el apoyo de Líneas Aéreas del Estado, en la figura de su Director General el Comodoro Roberto Müller, que colaboró con vajilla, manteles y protectores plástico para las mesas.

Los primeros días de diciembre de 2012 se comenzó a pensar cómo organizar las fiestas, cuáles serían los menúes en función de la disponibilidad de alimentos con que se contaba, cómo se realizaría la ornamentación y preparación del salón; y además, se fue conformando un grupo que se haría cargo de las distintas actividades con el fin de repartir la mismas en forma equilibrada y lo más organizada posible; todo ello a cargo del Encargado de Base el Suboficial Principal Jorge Gutiérrez y el Presidente 2º del Casino Único el Suboficial Principal Jorge Escudero. Ese grupo estuvo conformado por integrantes de la Dotación 44 y por otras personas que compartieron con nosotros esos días en Marambio, como por ejemplo una empleada de una empresa informática que estaba desarrollado un trabajo encomendado por la Dirección de Asuntos Antárticos, se sumó a nuestras mujeres en la tarea de la preparación de la mantelería y demás elementos que conformarían las mesas.

Como es tradición, el día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, el 8 de diciembre, se armó el árbol de Navidad y el pesebre, que nos acompañó hasta el final de los festejos, es decir después de las festividades de Reyes Magos, el día 6 de enero.


Arbol de Navidad y Pesebre en las instalaciones del Salón Comedor
Vista en primer plano del Pesebre Navideño
De izq. a der visitante de la Base,la Ten. Adriana Cari y la Cabo Primero Gina Ponzo a cargo de la ornamentación 
Cocineros en plena labor a cargo del PC Jorge Díaz (izquierda)
Voluntarios colaborando en la preparación de la comida
Una nota de color la tuvimos respecto de la preparación de la comida para Navidad. Como no pudo llegar el vuelo LAN previsto para antes de esta fiesta y que nos traería una importante provisión de alimentos, no contábamos con variedad de carnes congeladas, por lo que, por iniciativa y gestión de nuestro Encargado de Abastecimiento el Suboficial Principal Horacio Betancour, logramos intercambiar con la Base Esperanza productos cárnicos congelados que a ellos les sobraba por otros de los cuales nuestras reservas se podían desprender, como por ejemplo jarabes de bebidas gaseosas. Con esto se logró presentar una mesa navideña con buena variedad de alimentos.

Para el caso de la preparación del festejo de Fin de Año, la situación con los alimentos había cambiado radicalmente, debido a que el día 27 de diciembre, llegó el vuelo tan esperado con una cámara frigorífica que nos abasteció con 3500 kilogramos de productos cárnicos congelados (que normalmente alcanzaban para las necesidades de 3 meses aproximadamente).

Pero la organización de los festejos no se limitó solamente a la preparación del salón y de las comidas, sino que también hubo gente asignada a poner la música y otros, a la preparación de un video dedicado a los integrantes de la Dotación 44  con saludos y fotos enviados por nuestras familias en forma reservada, de tal forma que se convierta en una sorpresa para todos los que compartiríamos los festejos.

Ambas noches fueron muy especiales, la de Navidad debido a que es un acontecimiento que nos sensibiliza muy especialmente y nos llama al perdón y al encuentro con el prójimo, por tener la presencia del Jefe saliente de la Base Esperanza y el hecho de haberse vivido un momento cargado de emoción como fue cuando se proyectó el video con el saludo de nuestras familias.


Vista parcial del salón listo para la fiesta de Navidad
Una de las mesas con personal de la Dotación 44 y Grupo de Trabajo
El autor de la nota realizando el brindis navideño
La celebración del nuevo año 2013 se transformó en un momento de mucha nostalgia pero también de mucha alegría, contando con la presencia de un grupo de científicos del la DNA - IAA, del Padre Marcelo López que nos bendijo a todos en esta ocasión tan especial para los que compartimos ese maravilloso momento, con las familias (esposa e hijos) del Suboficial Mayor Jorge Guriérrez y del Cabo Principal Carlos Bosso. Asimismo, como se acostumbra en todo organismo de la Fuerza Aérea que cuenta con personal militar, se realizó la entrega de las insignas del nuevo grado militar a aquellos que se ascendieron con fecha 31 de diciembre de 2012 como corolario de un año pleno de bendiciones. 

Vista de la mesa con los alimentos listos para degustar
Mesa con el Suboficial Mayor Jorge Guriérrez y el Cabo Principal Carlos Bosso y sus respectivas familias
El autor de la nota haciendo entrega de la insignia de grado al S. Aux. Ariel Zabala
Festejo de un grupo de la Dotación 44
El autor de la nota brindando junto al Sr. Sanches (SMN) y el Padre Marcelo
Autor: Com (R) Horacio Carlos Alassia



viernes, 18 de diciembre de 2015

La pingüinera de la Isla Marambio.....un lugar para conocer!!!

La Isla Marambio no se destaca por su fauna como otros lugares del Continente Antártico, como lo es el oeste de la península en el que confluyen una gran variedad de mamíferos marinos, peces y aves por ser una zona que posee características climáticas y geográficas más favorables para la vida y la reproducción de varias especies, que se manifiesta entre los meses de octubre y marzo de cada año. 


No obstante ello, a partir del inicio de la primavera austral, comienzan a acercarse a las costas de la isla algunas especies de aves, mamíferos marinos y peces; dentro de los que se destacan gaviotas, skúas, albatros y pingüinos. Estos últimos, en su variedad conocida como adelia, conforman una importante colonia que se instala todos los años en el sur este de la isla (lugar denominado Punta Pingüino) para cumplir con su ciclo de reproducción anual, transformándose en un lugar en el que conviven con gaviotas y skúas (uno de sus naturales depredadores). 

Pero esta llegada de la fauna antártica, se da casi exclusivamente en la zona costera de la isla sin llegar a tener contacto con los habitantes de la Base, debido a que la misma se encuentra instalada en la meseta que está en su parte más elevada (220 metros sobre el nivel del mar), distante unos 3 kilómetros al punto más cercano del mar y casi 7 kilómetros hasta la ubicación de la pingüinera; con el agregado que en la meseta dicha fauna no tiene la posibilidad de conseguir alimento para su subsistencia.

Por lo tanto, para poder observar y disfrutar del espectáculo que brinda la importante y nutrida colonia de pingüinos adelia, es necesario programar la visita con tiempo debido a que la misma demanda varias horas y la consideración de algunos factores importantes. 

Para aquellos que desarrollabamos labores y teníamos responsabilidades en la Base, debíamos disponer de un día libre de dichas labores (las responsabilidades nunca dejan de estar presentes por más que se tenga un día libre de labor), se debía conformar un grupo de por lo menos 4 personas (para poder auxiliarse mutuamente en caso que alguna tuviera algún inconveniente en el trayecto), la meteorología debía ser óptima durante las horas previstas de salida y llega (entre 6 y 8 horas), verificar los horarios de la marea baja (para realizar el trayecto por la costa marina libre de agua), se debía contar con autorización expresa del Jefe de Base y disponer de suficiente cantidad de alimentos, bebidas y elementos de protección personal (protector solar para la piel, anteojos con filtro UV, guantes, medias y remera de repuesto, calzado adecuado).

La mayoría de los integrantes de la Dotación 44 pudieron visitar estas aves tan simpáticas, curiosas y amigables. En mi caso tuve la posibilidad de realizar la visita el día 15 de diciembre de 2012 junto a un grupo de 12 personas más conformado por otros integrantes de la Dotación 44 de la Base Marambio y personal del Ejército de la Dotación saliente que se encontraba en nuestra Base a la espera de ser trasladados a Río Gallegos. Tuvimos un día de excelentes condiciones meteorológicas, partiendo de las instalaciones poco antes de las 09:00 horas, realizando el trayecto mientras disfrutábamos de la vista de un mar con su intenso color azul salpicado con trozos de hielo de un blanco inmaculado, de la caída de innumerables chorrillos de agua de deshielo por las laderas de la escarpada costa de la isla, de la compañía de gaviotas que se veían sorprendidas por nuestra presencia y la gran cantidad de krill que quedaba atrapado en pequeñas lagunas que se formaban en la playa como consecuencia de la retirada del mar durante la bajante de la marea.

Llegamos a Punta Pingüino a las 13:15 horas en donde permanecimos por espacio de una hora y media aproximadamente. Durante ese tiempo aprovechamos a recorrer el lugar, fotografiar los pingüinos adultos con sus huevos y crías de pocos días de vida, ver cómo los skúas permanecían al acecho del descuido de los pingüinos adultos y así comerse algún huevo o "llevarse" alguna indefensa cría para alimentarse y, antes de emprender el regreso, compartimos el almuerzo bajo un sol a pleno mientras observábamos el ir y venir de los adelia adultos al mar en busca de alimentos para ellos y sus crías.

Vista de la costa este de la Isla Marambio

Descenso desde la meseta hacia el mar por el sector de la Planta Trnasmisora

Autor de la nota junto al primer médico de la Campaña el Dr. Daniel Pujol

Playa de la costa este de la Isla Marambio en tránsito hacia Punta Pingüino

Toda esta actividad en la pingüinera la debimos realizar teniendo en cuenta y respetando las normas vigentes en materia de preservación de la fauna antártica vigente en los tratados y convenios internacionales, que impide tener contacto directo con la misma, no alimentarlos, no interrumpirle sus vías de circulación y no realizar actos que los perjudique.

Vista de un sector de la pingüinera 

Lugar en donde se encuentra la referencia histórica de la expedición de Otto Nordenskjöld

Pingüino alimentando a su cría

Skúa enfrentado a un pingüino esperando un descuido para alimentarse de su huevo o su cría

Pingüinos yendo al mar en busca de alimento

Skúas al acecho

El autor de la nota junto a un "cascote" de hielo varado en la playa


Fue una jornada inolvidable que disfruté con mucha intensidad en compañía de lo compañeros de paseo, llegando de regreso a las instalaciones de la Base cerca de las 16:00 horas, sumamente cansado debido al esfuerzo que demandó, fundamentalmente el descenso de la meseta hacia el mar y luego al regreso, el ascenso; en el que se debieron sortear pendientes de entre 30 y 60 grados de inclinación en una superficie inestable en la que se mezclan arena, hielo, nieve, arcilla y piedras.

Ascendiendo hacia las instalaciones de la Base por la "chacarita"

El autor de la nota junto al S. Aux. Gustavo González, S. Aux. Martín Avila, C 1º Maximiliano Alvarez Bulfón y el C.P. Fernando Aimi (todos de la Dotación 44)

El autor de la nota junto a parte del grupo que realizó la visita a la pingüinera


Pero este, no fue el único paseo que realicé, traté de aprovechar todas las oportunidades que me daban los distintos momentos y situaciones vividos durante la Campaña para conocer lo más posible tanto la Isla Marambio como otras Bases y lugares de este hermoso y sorprendente Continente Blanco, que espero poder seguir compartiendo con los seguidores de este blog.

Autor: Com (R) Horacio Carlos Alassia


lunes, 14 de diciembre de 2015

Inicio de la Campaña Antártica de Verano 2012/2013 en la Base Marambio

El día 11 de diciembre de 2012, en la Base Marambio, comenzamos efectivamente lo que se denomina la Campaña Antártica de Verano (CAV), con el cumplimiento de una de las tareas que nos demandaba dicha campaña como lo fue el relevo de la Dotación saliente de la Base Antártica Esperanza del Ejército Argentino y el traslado de la nueva Dotación, mediante la ejecución del primer vuelo de nuestro avión, el Twin Otter matrícula T - 85, trasladando 5 pasajeros integrantes de la Dotación saliente de Esperanza  hacia nuestra Base, para que sean embarcados en un vuelo Logístico Antártico (LAN) previsto para la tarde de este mismo día hacia la ciudad de Río Gallegos.

El inicio de esta tarea no se dispuso de un día para el otro, sino que requirió de la planificación y coordinación de muchos actores, entre los que se encontraban el Director de Asuntos Antárticos, Comodoro Osvaldo Marchesini, la Dirección Antártica del Ejército, el Jefe saliente de la Base Esperanza Teniente Coronel Lorenzo López Meyer, la Iº Brigada Aérea de El Palomar (unidad de asiento de los Hércules C - 130), la Base Aérea Militar de Río Gallegos y nuestra Base Marambio. Estas coordinaciones comenzaron a definirse los primeros días del mes de diciembre en aspectos tales como la disponibilidad operativa de los Hércules y Twin Otter, las condiciones físicas (estado del hielo/nieve) del glaciar Buenos Aires (lugar de anevizaje del Twin Otter), el acondicionamiento de las instalaciones de la Base Marambio para albergar a los pasajeros en tránsito desde y hacia la Base Esperanza o Río Gallegos durante el tiempo de espera desde su llegada hasta que sean llevados hacia uno de los dos destinos, la disponibilidad de insumos necesarios para atender sus necesidades, etc.

Una vez definidos los aspectos más importantes que hicieron posible el inicio de estos movimientos, la Base se convirtió en un lugar de intenso tránsito y estadía de personas con la llegada de los integrantes de las Dotaciones entrante y saliente de la Base Esperanza, que se mezclaron con el resto de los habitantes de la Base durante los días que tuvieron que pernotar en Marambio a la espera de la concreción de sus traslados. 

Luego de los primeros 5 pasajeros trasladados en el vuelo del día 11 (que fueron llevados a Río Gallegos ese mismo día), el día siguiente, es decir el 12 de diciembre (se realizaron 5 vuelos de Twin Otter) trasladándose 29 personas (entre civiles y militares teniendo en cuenta que en la Base Esperanza invernan familias) que permanecieron en Marambio hasta el día 17 de diciembre cuando recibimos un nuevo vuelo del Hércules C - 130. En ese LAN llegaron 23 integrantes de la Dotación entrante de la Base Esperanza (entre los que se encontraba su nuevo Jefe de Base Teniente Coronel Carlos Montenegro); por lo que, una vez despegado el Hércules C - 130 de regreso a Río Gallegos llevando a miembros de la Dotación saliente de Esperanza, se comenzaron a realizar los vuelos de Twin Otter para llevar a los recién llegados hacia su destino final y traer al segundo grupo de 10 personas (entre los que se encontraba el Jefe de Base Esperanza saliente junto a su familia) logrando aprovechar al máximo dichos vuelos teniendo en cuenta que estaba programado un nuevo vuelo LAN para antes de navidad. 

Ya, el día 20 de diciembre se habían realizado todos los traslados de personas de las Dotaciones saliente y entrante entre Marambio y Esperanza sin ningún tipo de inconvenientes, quedando en nuestra Base el grupo de 10 personas a la espera del nuevo vuelo LAN que los trasladara hacia Río Gallegos. Pero, diversas circunstancias técnicas y operativas, hicieron que ese vuelo LAN se realizara recién el día 27 de diciembre, por lo cual ese segundo grupo debió compartir la fiestas navideñas en nuestra Base.


Hércules C-130 estacionado en la pista de Marambio realizando descenso y ascenso de pasajeros y carga

Tripulación del Twin Otter T - 85 acondicionando la aeronave para iniciar la actividad

Dotación entrante de la Base Esperanza y familias próxima a embarcar para su traslado

Twin Otter en despegado de la Base Marambio rumbo a la Base Esperanza


Vista de las instalaciones de la Base Antártica Esperanza desde el Glaciar Buenos Aires
Hércules C-130 despegando de Marambio runbo a Río Gallegos

En un lugar en donde solo estábamos acostumbrados a ver solamente a personas adultas, durante esos días se veían y se escuchaban a toda hora el correteo de niños por los largos pasillos de la Base, jugando con sus padres en el comedor o en el gimnasio,  se los veía pasear por las inmediaciones de las instalaciones cuando las condiciones meteorológicas lo permitían, transformando por unos días el habitual bullicio por otro que se parecía mucho más al de un hogar de una familia, y entonces muchos comenzamos a mirarlos con rostros y corazones melancólicos, porque el ver a esos niños con sus padres nos trasladábamos imaginariamente a nuestros propios hogares donde se encontraban nuestras familias distantes miles de kilómetros. 

Eran momento cercanos a las fiestas navideñas y de fin de año, por lo que comenzábamos a organizarnos para realizar los festejos y que no quedaran detalles sin ser tenidos en cuenta, contando con el agregado de tener con nosotros un número importante de personas viviendo en la Base.        

martes, 8 de diciembre de 2015

Una cuestión de Fe

La inmensa mayoría de los hombres y mujeres que habitan nuestro planeta tiene fuertemente arraigado el sentimiento de creencia en la existencia de un ser superior creador de la vida, fuente y origen de todas las cosas, guía que nos marca el camino que debemos seguir en nuestras acciones que nos depositarán en su encuentro final después de nuestro paso por la vida. Esa creencia se materializa en la figura de un Dios en el que depositamos nuestra fe, que nos permite cultivar el alma y nos ayuda en el esfuerzo de ser mejores hijos suyos en este diario transitar por nuestras realidades.

Cuando nos encontramos en dificultades ante distintas situaciones personales, familiares, laborales o físicas, es natural el acudir a toda ayuda posible para poder sobrellevar y superar esas dificultades, y una de ellas es pedir el auxilio de nuestro Dios. También, acudimos a El, para expresar nuestro agradecimiento ante la vivencia de momentos de alegría, de obtención de algún logro o de algo bueno que nos sucedió. El año vivido en la Base Marambio, transcurre en un ambiente y en condiciones totalmente distintas a las que estábamos acostumbrados a vivir, alejados de las familias, los seres queridos, los amigos, los grupos sociales que habitualmente frecuentábamos, el barrio donde vivimos, los vecinos, el ámbito laboral o el cambio de rutinas básicas como el concurrir a un espectáculo o realizar un determinado paseo. Todo estos aspectos mencionados y muchos otros más cambian sustancialmente viviendo y trabajando en un lugar tan especial como Marambio, pero hay un aspecto que no cambia por más que muchas cosas cambien, y ese, que es esencial para la vida y el alma del ser humano, es la relación que el hombre tiene con su fe y con su Dios.

La Base Marambio cuenta con su lugar especialmente dedicado para la oración, y este lugar es la capilla, que tiene una construcción muy acogedora realizada hace más de 20 años, revestida totalmente en madera, dedicada a la advocación de Nuestra Señora la Virgen de Luján, Patrona de los argentinos.   

Altar de la Capilla Nuestra Señora de Luján

Vitraux en las ventanas laterales de la Capilla

Bancos y sector posterior de la Capilla
Pero la Dotación 44 no contaba dentro de sus integrantes con la presencia de un Sacerdote que nos brindara la asistencia espiritual permanente, no obstante ello, tuvimos la posibilidad de contar, durante la Campaña Antártica de Verano, con la presencia de 3 sacerdotes que nos brindaron su acompañamiento y asistencia los pocos días que estuvieron conviviendo con nosotros, como lo fueron el Padre Gabriel Muñoz (durante la primer semana de noviembre de 2012), el Padre Marcelo López (durante 9 días entre fines de diciembre de 2012 y primeros días de enero de 2013) y el Padre Bernardo Contegrand (20 días entre marzo y abril de 2013).

Padre Gabriel Munoz junto al Jefe de Base en su oficina

Padre Marcelo López durante una Celebración 

Padre Bernado Contegrand junto al Jefe de Base en Vuelo a la Base Esperanza

El Padre Gabriel nos ofició la primer misa en nuestra Campaña el día 02 de noviembre, pero además tenía una misión apostólica muy importante que llevar adelante, como era la de administrar la impartición de sacramentos a los habitantes de la Base Antártica Esperanza, para lo cual fue trasladado en nuestro Twin Otter donde permaneció dos días.

El Padre Marcelo compartió con nosotros las festividades de fin de año y, por iniciativa suya, decidimos realizar la Consagración de la Base a la Virgen de Luján, en una emotiva celebración realizada el día 03 de enero de 2013 ante la presencia de los habitantes de la Base (Dotación 44, Escuadrilla antártica de vuelo, DNA, Grupo de Trabajo y Servicio Meteorológico Nacional). 

Padre Marcelo López durante la Consagración de la Base a la Virgen de Luján

Personal de la Base durante la celebración de Consagración


Cuadro con la Oración de Consagración junto a la imagen de la Virgen de Luján en la Capilla

El Padre Bernardo vino por el término de una semana pero estuvo con nosotros casi 20 días debido a no contar con vuelos de Hércules C - 130 que lo pudiera regresar, compartiendo con nosotros la Semana Santa. Asimismo, aprovechando su presencia, lo trasladamos a la Base Esperanza para que brinde su asistencia espiritual a su personal.

Por lo tanto, la mayor cantidad de tiempo durante la Campaña estuvimos sin la presencia de algún sacerdote, pero ello no se convirtió en un obstáculo para aquellos que profesamos la fe católica, debido a que nos reuníamos todos los domingos a realizar la Celebración de la Palabra en la Capilla, repartiéndonos las tareas de preparación que demandaba la celebración, logrando conformar un grupo que nos apoyábamos unos a otros para no dejar de lado este aspecto tan importante para el alma.