martes, 16 de febrero de 2016

Travesía del Twin Otter T-85 en el Día de la Antártida Argentina

A principios del mes de Febrero de 2013, el entonces Jefe de la Escuadrilla Antártica de vuelo, el Primer Teniente Víctor Pedroso, me manifiesta la intención de realizar una travesía hasta la Base San Martín, debido a que hacía más de 12 años que no se hacía y que, con motivo de la modernización que habían sido sometidos los Twin Otter que mejoraban su capacidad operativa, serviría para corroborar esas mejoras y recuperar la posibilidad de llegar hasta una de nuestras bases más australes con nuestros medios aéreos en caso de ser necesario. La idea me pareció brillante y oportuna, por lo que lo alenté a que continuara con la misma, realizara las consultas con la IX Brigada Aérea y comenzara con la planificación de la operación; dándole una sola consigna: como estábamos próximos a conmemorar el día de la Antártida Argentina, que es el 22 de Febrero, prevea para realizarlo en esa fecha como una forma distinta de festejar la presencia de nuestro país en la Antártida. 

A medida que avanzaban los días, se había logrado el conforme de la Brigada y se ajustaron las coordinaciones con el Jefe de la Base San Martín y con el personal de la Base Rothera (RU), que se utilizaría como lugar de reabastecimiento de combustible y escala. Asimismo se realizaron vuelos de reconocimiento de algunos tramos de la ruta y se concretó el traslado de tambores con JP1 a puntos intermedios de la ruta prevista en inmediaciones de la Base Matienzo por si fuera necesario una recarga por factores no previstos. Además se instaló y comprobó el funcionamiento de un tanque interno suplementario de combustible que permitiría incrementar la autonomía de vuelo. Todas estas tareas preparatorias se desarrollaron sin ningún tipo de inconvenientes técnicos ni operativos, respondiendo la aeronave en forma satisfactoria, por lo que estada todo en condiciones para realizar la tan esperada travesía.

Pero, una semana antes de la fecha prevista, primero a manera de comentario y luego formalmente, se recibió un requerimiento de la Dirección Antártica del Ejército para evacuar a un personal de la Base San Martín que tenía una infección que recomendaba su traslado a un centro asistencial de mayor complejidad para recibir una adecuada atención, se trataba del médico de la Dotación  de dicha Base, el Dr. Joaquín Adolfo SILVA.

El 22 de Febrero sería un día muy especial y con mucha actividad prevista, teniendo en cuenta que las condiciones meteorológicas pronosticadas eran óptimas para la operación aérea. Comenzamos nuestra labor muy temprano debido a que a primera hora de la mañana, siendo las 05:45 horas, arribó el Hércules C 130 con carga y pasajeros. El mismo despegó de regreso a Río Gallegos a las 07:30 horas e inmediatamente también efectuó su despegue el Águila para iniciar su travesía, que concretó en forma exitosa cuando tocó la pista de Marambio a su regreso siendo las 16:30 horas sin novedad y con el pasajero evacuado a bordo. 

A su arribo varios de los integrantes de la Dotación fuimos hacia el hangar para recibir a la tripulación y al Dr. Silva, felicitarlos por tan importante acontecimiento, tomar muestras fotográficas para resguardar este momento histórico y brindar con champán al pié del noble Águila.

Los Águilas aneveizados en el glaciar Uspallata próximo a la Base San Martín

El Jefe de la Base San Martín junto al Dr. Silva antes de abordar el Águila

Postal elaborada por los integrantes de la Base San Martín en agradecimiento de la operación aérea realizada

El resumen de la operación que fuera informado a los Organismos Superiores de la Fuerza Aérea es el siguiente:

Vuelo de enlace y evacuación desde la Base Marambio hasta la Base San Martín, ubicada en la Isla Barry, Bahía Margarita, en el Mar de Bellingshausen a los 64º 14'S  56º 38'W, es decir, al sur del Círculo Polar Antártico; a fin de poder comprobar las prestaciones de la aeronave en travesía de largo alcance y el cumplimiento de la responsabilidad de búsqueda y rescate que tiene nuestro país ante la comunidad internacional y su vez cumplir con el requerimiento del Comando Conjunto Antártico.
La operación aérea consistió en despegue de la Base Marambio, escala en la Base Antártica Rothera del Reino Unido, con reabastecimiento de combustible y comprobación de las condiciones en el glaciar Uspallata (próximo a la Base San Martín), continuación del vuelo con enevizaje en el mismo, embarque del personal a trasladar, regreso a la Base Rothera, completamiento de combustible y regreso a Base Marambio.
Los datos generales del vuelo son:
Itinerario general: MARAMBIO-ROTHERA-SAN MARTIN-ROTHERA-MARAMBIO
Distancia total: 780 NM (aproximadamente 1445 km)
Combustible a consumir: 3600 libras (2268 litros)
Tiempo total de vuelo: 06:20 horas
La tripulación estaba integrada por:
Primer Teniente Víctor Manuel PEDROZO (Comandante de Vuelo)          
Primer Teniente Marcos Sebastián VILLACE (Piloto)        
Suboficial Ayudante stanislao Sebastián MOLINA (Mecánico)         
Cabo Principal Pablo Ismael BURGOS (Auxiliar de carga)          
Cabo Principal  Damián Javier PERALTA (Mecánico)

Se aprovechó la oportunidad para establecer relaciones de confraternidad antártica con los integrantes de la Base Rothera del Reino Unido, siendo recibida la tripulación por el Jefe de la misma el Señor Mike Brian; quienes le mostraron las instalaciones de la Base, le proveyeron el combustible necesario para completar el vuelo y realizaron intercambio de presentes de cortesía en agradecimiento por las atenciones brindadas; y con la Base San Martín realizaron el encuentro en el glaciar Uspallata, lugar de anevizaje del Águila, hasta donde se trasladó la patrulla dirigida por el Jefe de Base, el Capitán Juan Pablo Escobedo.

Los Águilas aterrizados en la Base Rothera (RU)

La tripulación del T-85 recorriendo las instalaciones de la Base Róthera

El Dr. Silva, conprovinciano mío pues es oriundo de la ciudad de Santa Fe, fue atendido de su afección por la odontóloga Primer Teniente Cora Charra que se encontraba en la Base y que había sido solicitada su asistencia para la atención del personal y arribado en el LAN de este mismo día, controló la infección que le permitió salvar la crítica situación que motivó su evacuación, el cual, días después, cuando las condiciones meteorológicas permitieron que se puedan reanudar las operaciones aéreas, fue traslado a Río Gallegos en un C 130 y de allí a Buenos Aires, completándose de esta manera en forma exitosa la evacuación con el empleo de medios materiales y humanos de la Fuerza Aérea Argentina.

El autor de la nota junto a la tripulación y demás personal dándole la bienvenida al regreso de la travesía

Autor: Com (R) Horacio Carlos Alassia

martes, 9 de febrero de 2016

Sobrevolando la Antártida y recorriendo la Isla Marambio

Gracias a la oportunidad que me dio la vida de poder vivir y trabajar una año en el Continente Antártico, me propuse aprovechar esa oportunidades para conocer lo más posible la geografía de la Isla Marambio, su entorno y aquellos lugares a los cuales podía acceder a bordo de los medios aéreos con que contó la Base durante la Campaña 2012/2013. Como ya lo habrán leído en mis anteriores publicaciones, esos medios aéreos fueron el avión Twin Otter que operó durante todo el año con nosotros y los helicópteros Bell 212 que fueron desplegados a la Base para cumplir con las obligaciones derivadas de la actividad científica y de apoyo logístico desarrollada durante la Campaña Antártica de Verano.

Para conocer la Isla se debían programar las salidas en aquellos días en que las actividades de la Base lo permitían, debido a que dichas caminatas demandaban como mínimo 3 horas, y se debían realizar siempre y cuando la meteorología sea óptima para la actividad al aire libre, es decir sin fenómenos meteorológicos de consideración en el momento de iniciar la actividad y durante todo el tiempo que durara la misma. Cuando la salida tenía como destino bajar de la meseta, se debía realizar por grupos de por los menos 3 personas, dar aviso al turno de comunicaciones con información de quiénes eran los integrantes del grupo, la hora de salida y la hora prevista de llegada a las instalaciones de la Base.

Dicho esto, la caminata más extensa que realicé fue la visita a la pingüinera, travesía que les compartí en la publicación del día 18/12/2015. La extensión de la meseta, que tiene aproximadamente 3 km de largo por 2 km. de ancho la recorrí en varias oportunidades, tanto en verano como en invierno, debido fundamentalmente a la necesidad de corroborar el estado de la pista bajo distintas circunstancias, como por ejemplo luego de las nevadas, cuando subía repentinamente la temperatura que producía el descongelamiento del hielo y la nieve acumulada en sus márgenes con riesgo de inundarla, verificar la presencia de piedras que afectaran la operación segura de las aeronaves, etc. Estas caminatas hasta el borde de la meseta me colocaban sobre el balcón natural que ofrece al visitante una vista privilegiada del mar de Wedell, sus aguas congeladas o semicongeladas salpicadas de témpanos, las islas adyacentes que recortan el horizonte, los distintos matices que reflejan en el mar tanto el sol como la luna en los distintos momentos del día, la presencia de algún que otro "mar de nubes" (1), etc.


Paleta de colores que nos regalaban los amaneceres


Salida de la luna al este mientras sobre el oeste se ponía el sol

Atardecer con la Isla Corkburm oficiando de vigía

Mar de Wedell semicongelado con témpanos y trozos de hielo a la deriva

Mar de Wedell completamente congelado

Mar de nubes que se forma en torno a la Isla Marambio e impide ver el mar

Importante formación de témpanos que llegaba a tener casi 15 Km. de largo por 3 Km. de ancho
Los paseos realizados descendiendo de la meseta hacia el mar, demandaban un esfuerzo físico importante con motivo de las pronunciadas pendientes que se debían sortear, tanto para el descenso como para el ascenso. Asimismo era recomendable llevar agua para la hidratación y alimentos que mantengan el nivel de calorías corporales consumidas tanto por el esfuerzo como por la exposición al frío. Otros elementos que era conveniente llevar, era ropa de recambio como medias y remeras, debido a que las mismas se podían mojar y si ello ocurría, se debían cambiar por otra.

Además de la travesía a la pingüinera, realicé realicé otros tres descensos hasta el mar, uno hacia el norte, otro hacia el este y el tercero hacia el oeste de la isla. Cada uno de ellos fue distinto y me brindó una experiencia y un espectáculo visual diferente, debido a las características del suelo recorrido, a la presencia de fallas geográficas, chorrillos congelados, restos fósiles diseminados por doquier, distintas piedras en cuanto a conformación y colores y alguna que otra presencia de gaviotas que chillaban desconcertadas ante la presencia de seres humanos. Pero, por sobretodo, lo más impactante resultaban las distintas postales que nos ofrecía el mar de Wedell, con sus gigantescos témpanos, sus innumerables "cascotes" de hielo navegando a la deriva, el mar completamente congelado entre mayo y setiembre que permitía caminar por sobre su superficie o ver esos hilos de agua intensamente azul que serpenteaban entre grandes islas de hielo. 



Restos fosilizados de fauna marina de varios millones de años


Una de las curiosas formaciones que se pueden encontrar en la geografía de la Isla Marambio

Vista de las instalaciones de la Base sobre la meseta de la isla tomadas desde la submeseta 

Cañadón por donde se acumula hielo y nieve que luego escurre hacia el mar durante el verano

Trozos de hielo que quedaron atrapados por el mar congelado
En cuanto a los sobrevuelos y anevizajes realizados con el Twin Otter, los mismos se efectuaron en cumplimiento de los vuelos programados por las tripulaciones para su adiestramiento o para satisfacer requerimientos de traslados de personal, carga y correo hacia otras Bases. En dichos vuelos, cuando las circunstancias lo permitían, se llevaba como pasajeros a integrantes de la Dotación con el fin que tengan la oportunidad de ver desde las alturas la belleza del paisaje antártico; esta me permitió observar el entorno completo de la Isla Marambio que tiene sus costas bañadas por el mar de Wedell, que durante la mayor parte de la Campaña se encontró casi totalmente congelado; solamente estuvo en estado líquido entre los meses de febrero hasta los primeros días de mayo de 2013.

Uno de los vuelos lo realizamos sobre la Península Antártica en camino hacia la Base Carlini que se encuentra al oeste de la misma, en donde anevizamos en el glaciar Fourcade que se encuentra muy cercano a la Base, para la entrega de carga y correo destinado a su personal. Al regreso, sobrevolarmos sobre varias de las Bases Antárticas de otros países que se encuentran cercanas a Carlini en la misma isla 25 de Mayo (también conocida como Rey Jorge), como lo son las Bases antárticas de Chile (Frei), Rusia (Bellingshausen), Polonia (Arctowski), Korea (King Sejong), Brasil (Ferraz). Perú (Machu Picchu) y la Base transitoria Primavera de nuestro país. Asimismo, tuve la oportunidad de observar en esa zona la presencia de una colonia de numerosos ejemplares de ballenas que se desplazaban dentro de una bahía.

En otro de los vuelos sobrevolamos la colonia de pingüinos emperadores que se encuentra al sur de la isla Cerro Nevado, realizando práctica de anevizaje en el glaciar de esta isla y avistaje de refugios antártico instalados en distintos lugares del Sector Antártico Argentino. construidos con el objeto de ser utilizados por expedicionarios antárticos en caso de necesidad. Asimismo, tuve la oportunidad de sobrevolar la Base transitoria Petrel y la Base Esperanza, lugar en donde realicé la visita de sus instalaciones y de su personal; experiencia que la compartiré en otra publicación debido a que merece un detalle especial.


Sobrevolando la península antártica

Vista de la Base transitoria Primavera

Autor de la nota junto a la tripulación y personal de la Base Carlini en el glaciar próximo a la Base. 

Vista de la Base Carlini

Vista de la Isla Corkburm rodeada de mar congelado


Durante la estadía de los Bell 212 pude visitar la isla Vega en oportunidad de la conformación de uno de los campamentos científicos, el refugio construido por el pionero antártico y geólogo sueco Otto Nordenskjörd en el año 1902 en la isla Cerro Nevado y la Base Esperanza.

El autor de la nota en el refugio de Otto Nordenskjörd de la isla Cerro Nevado

Autor: Com (R) Horacio Carlos Alassia


lunes, 1 de febrero de 2016

Despliegue de la Actividad Científica en Marambio

A partir de los primeros días de enero del 2013, en los distintos vuelos Logísticos Antárticos (LAN) realizados por los Hércules C - 130 de la Fuerza Aérea, se fueron trasladando hasta las instalaciones de la Base Marambio un nutrido grupo de científicos, técnicos y artistas de nuestro país y del extranjero, que llevarían adelante los trabajos de investigación y demás actividades relacionadas con su área de responsabilidad. Dichas actividades eran planificados por la Dirección Nacional del Antártico (DNA), algunas de la cuales se encontraban dentro de programas de cooperación con otros países y que se desarrollarían durante la Campaña Antártica de Verano 2012/2013.

El primer contingente importante de científicos despachado por la DNA arribó en el vuelo del día 4 de enero y estaba compuesto por 27 personas para luego seguir arribando más personal en los vuelos de los días 19 de enero (6 personas), 23 de enero (17 personas), 18 de febrero (16 personas) y el 22 de febrero (8 personas). Estos profesionales junto al equipamiento específico, llevarían adelante las tareas previstas en los proyectos aprobados por dicha Dirección a desarrollarse no solamente en distintos sectores de la Base e Isla Marambio, sino también en las Islas James Ross, Cerro Nevado y Vega; que se encuentran en las cercanías de la Isla Marambio. Para ello se desplegaron campamentos que contaban con todos los elementos necesarios y que fueron trasladados por modo aéreo a través de los helicópteros Bell 212. 


Twin Otter estacionado en la plataforma del Hangar cargando el equipamiento para un campamento
Bell 212 y Twin Otter realizando los preparativos para el despliegue de científicos

Bell 212 y Twin Otter maniobrando para el despegue en la pista de Marambio 


Bell 212 próximo a aterrizar en la plataforma de carga de combustible

Asimismo, nuestra Base actuó como centro logístico de recepción, distribución y posterior recuperación de otro grupo de científicos que realizaría su actividad en la Base Antártica Esperanza, distante unos 100 km de la Base Marambio. A éste personal se lo trasladó utilizando no solamente los helicópteros arribados a nuestra Base, sino también el avión destacado en forma permanente en Marambio, es decir el Twin Otter DHC- 6 200 matrícula T 85 utilizando la capacidad que tiene esta aeronave de anevizar en el glaciar Buenos Aires que se encuentra en una de las elevaciones cercanas a la Base Esperanza.

Otro grupo de científicos, realizó su labor dentro de las instalaciones de la Base pero, en algunos casos, requirió del apoyo de vuelos de nuestro avión de dotación. Esto fueron los casos de aquellos que debían realizar su trabajo de investigación en relación con los efectos que produce el cambio climático sobre los glaciares antárticos y otros que se dedicaban al estudio y seguimiento de algún tipo específico de fauna antártica. 


Bell 212 descargando elementos en el campamento de la Isla Vega

Bell 212 aterrizado en inmediaciones del campamento de la Isal Vega

Campamento científico en la Isla Vega

Bell 212 aterrizado en el helipuerto de la Base Esperanza


Durante el período que duró la presencia de científicos en la Base, aprovechamos esa oportunidad para que nos transmitieran los aspectos más importantes de los trabajos que se estaban realizando durante la Campaña. Para ello organizamos junto al responsable de la actividad científica en la zona de influencia de Marambio, el Lic. Sergio Santillana, una serie de exposiciones a la que se invitó a concurrir a la totalidad de la Dotación y a todo aquel personal que se encontraba en ese momento habitando la Base y que voluntariamente deseara asistir.


Conferencia realizada por el Lic. Sergio Santillana de la DNA

Conferencia realizada por el Suboficial Principal Juan Brusasca (EA) sobre la expedición al polo sur del año 2000

La actividad científica concluyó el día 12 de marzo tras la realización de un vuelo de observación glaceológico realizado por el Twin Otter. De allí en más lo que quedaba por realizar tanto al personal científico como a Escuadrón Bell 212, era comenzar con la preparación del material para ser replegado de tal forma que se encuentre listo para ser embarcado en los Hercules C 130 a medida que llegaran los vuelos LAN de repliegue.

A pesar que el inicio de la actividad científica de la Campaña Antártica de Verano 2012/2013 se produjo con algunos días de demora respecto de lo previsto originalmente, se pudieron llevar adelante todos los proyectos científicos previstos en el Plan Anual Antártico 2012/2013 diseñado por la DNA, cumpliéndose plenamente los objetivos establecidos, gracias al trabajo y esfuerzo realizado por todo el personal integrante de la Dotación 44, del Escuadrón de Helicópteros Bell 212 de la VII Brigada Aérea, de la Escuadrilla Antártica de Vuelo (Twin Otter), del Escuadrón Hércules C 130 de la I Brigada Aérea, de la Dirección de Asuntos Antárticos, del Servicio Meteorológico Nacional y su Centro Meteorológico Antártico con asiento en la Base Marambio, y todo el personal y diversos Organismos que nos brindaron su apoyo y colaboración en los distintos momentos en que se desarrolló dicha Campaña.

Para todo aquel lector que se encuentre interesado en profundizar cuáles fueron los proyectos científicos que se desarrollaron durante la Campaña Antártica de Verano 2012/2013 por parte de nuestro país, puede ingresar a la página web de la Dirección Nacional del Antártico, en donde encontrará toda la información en forma destallada.

Autor; Com (R) Horacio Carlos Alassia



miércoles, 20 de enero de 2016

Fenómenos Climáticos en la Base Marambio

Las condiciones climáticas imperantes en la Isla Marambio son muy particulares y difieren en muchos casos de las condiciones que se presentan en otros rincones del Continente Antártico. Esto es muy parecido a lo que ocurre en otras partes de nuestro planeta, o en nuestro propio país, en donde el clima se comporta de una determinada manera dependiendo del lugar de que se trate.

Independientemente del momento del año que transcurra, es decir si nos encontramos en pleno verano o en pleno invierno, hay factores del clima que siempre dicen presente. Uno de ellos es el viento que se constituye en un habitante más del lugar con el cual se debe aprender a convivir dado que es muy raro que haya algún día sin su presencia. Este varía en su intensidad, pudiendo llegar hasta los 250 km/h, lo que puede llegar a provocar la voladura de algún elemento que se pudiera desprender de las instalaciones o que se encontrara en la "chacarita" (1), como así también piedras de pequeño tamaño con el consiguiente riesgo para personas e instalaciones.

Una nota de color que deseo aportar para que se comprenda la magnitud del fenómeno, fue el hecho vivido personalmente debido a la ubicación de mi habitación. Como una de las paredes de la misma daba directamente al exterior y orientada hacia el sur, cuando teníamos los intensos vientos provenientes de ese sector se comenzaban a oír fuertes golpes sobre dicha pared fruto del impacto de las piedras que hacían "volar" las ráfagas de viento, que al principio me inquietaban y preocupaban, pero con el correr de los días y la repetición de dichos vientos, lo fui tomando con naturalidad.



Otro factor que también se hace presente durante cualquier momento del año es la nieve. En el transcurso de nuestra Campaña tuvimos nevadas de diversa intensidad, que cubrieron en su totalidad la Isla con acumulaciones que llegaron a los 50 centímetros en las zonas libres de obstáculos. Aclaro esta situación teniendo en cuenta que las nevadas estaban habitualmente acompañadas de fuertes vientos, los que se convertían en verdaderas escobas naturales para la nieve caída, "barriéndolas" de la superficie de la meseta de la Isla hacia los sectores bajos de la misma o submeseta, disminuyendo con ello la cantidad de nieve acumulada sobre la superficie. Otro efecto que se producía en esa conjunción de nieve más viento junto a los obstáculos que presentaban las instalaciones de la Base, era un fenómeno que denominamos vulgarmente "cola de nieve", que se manifiesta en nieve acumulada a sotavento de un obstáculo, que a medida que sucedía este fenómeno, la nieve acumulada llegaba hasta la altura de los techos.


Vista de las instalaciones de la Base luego de las nevadas

Nieve acumulada por el efecto del fenómeno de sotavento en la pasarela hacia la Usina
Y el otro fenómeno meteorológico que nos visitaba en cualquier momento del año, fue el de las tormentas antárticas, caracterizadas por vientos de elevada intensidad, provenientes tanto del sector sur como del norte, con ráfagas que llegaron a los 200 km/h, acompañadas de nieve caída o arrastrada desde los glaciares cercanos, que producía el efecto conocido como ventisca disminuyendo la visibilidad en superficie a no más de 5 metros. Algunas de las tormentas llegaron a durar 9 días consecutivos sin interrupción, con la particularidad que la de mayor duración se dio durante el mes de enero.


Caprichosas formas que adoptaba la acumulación de nieve / hielo en algunas ventanas de las oficinas

Acumulación de nieve / hielo entre las instalaciones durante las tormentas

Otro ejemplo de acumulación de nieve durante las tormentas


Acumulación de hielo en las chimeneas de los equipos de calefacción

Estas condiciones del clima, afectaban y condicionaban la vida de los que habitamos la Base. Tanto el viento intenso como las tormentas con ventisca exigían de parte de todos, la adopción de medidas de seguridad a fin de no tener que lamentar accidentes personales ni daños en las instalaciones que nos afectaran la supervivencia. Fue así que ante la presencia de dichas condiciones, se restringía al máximo el tránsito de personas fuera de las instalaciones, permitiéndose únicamente la salida de aquellos que por cuestiones de servicios básicos de la Base lo debían hacer, realizándolo con acompañamiento de dos personas más, atándose entre ellos con elementos de seguridad, con equipos de comunicaciones y realizado dentro de un rango máximo de viento (hasta 70 lm/h), por lo que si ese valor máximo era superado no se permitía la salida al exterior. Los casos en que se permitía esa salida asistida eran para efectuar el relevo del personal que realizaba los turnos en la Usina que se encontraba distante unos 300 metros del alojamiento principal, los observadores meteorológicos que por lo menos una vez al día debían realizar una visita técnica al campo de observación meteorológico que estaba a unos 100 metros aproximadamente y el personal de la Dirección Nacional del Antártico que desarrollaba su actividad en el Pabellón Científico distante unos 150 metros de dicho alojamiento principal.



Otra consecuencia que producían las tormentas de nieve y las nevadas intensas, era la obstrucción de las vías de comunicación de Base y de las salidas de emergencia de las instalaciones, la clausura de la Pista del Aeródromo por presencia de nieve y la acumulación de nieve en los techos. Por lo tanto, una vez que las tormentas cesaban y el tiempo mejoraba, la tarea que teníamos era ardua y demandaba que todos los que estuviéramos disponibles nos pusiéramos manos a la obra para restaurar el normal funcionamiento de la Base. El personal del Servicio de Transporte debía realizar la liberación de los caminos y la limpieza de la pista mediante el uso de las máquinas viales disponibles (topadora, palas mecánicas y motoniveladora), tarea que dependiendo de la cantidad de nieve acumulada llegaba a demandar entre 24 y 48 horas continuas de trabajo. El resto nos abocábamos a la liberación de las pasarelas, las salidas de emergencia y techos, mediante el uso de todas las palas disponibles en la Base. En algunos sectores la formación de las colas de nieve era de tal magnitud, que resultaba imposible liberar las pasarelas, por lo que no quedaba otra opción que dejarlas y circular por encima de esas verdaderas colinas de nieve recientemente formadas.


Amanecer luego de un día de intensas nevadas

Obstrucción por acumulación de nieve durante las tormentas de una de las salidas de emergencia

Topadora trabajando en la pista del Aeródromo

Motoniveladora despejando nieve en la pista del Aeródromo


Además de estos fenómenos habituales tuvimos la presencia de uno que no es frecuente en estas latitudes, me estoy refiriendo a la lluvia que rara vez se da y, según dicen los expertos en el tema, es como consecuencia del cambio climático y del calentamiento que sufre nuestro planeta. Lo pudimos observar una sola vez y fue una gran sorpresa para todos los que en ese momento nos encontrábamos viviendo en Marambio.



Respecto de las temperaturas extremas que tuvimos durante la Campaña, no fueron las extremas históricas que se registraron desde que existe la Base, pero estuvieron muy cerca de serlo. Respecto de la temperatura más alta fue de 13,5º centígrados ocurrida durante la segunda quincena del mes de Febrero; siendo la de menor valor de -32.5º centígrados con una sensación térmica por efecto del viento de -55º centígrados producida a mediados del mes de julio. La temperatura máxima positiva nos invitaba a estar al aire libre y disfrutar de la misma, recorriendo el entorno geográfico de las Base sin utilizar ropa de abrigo; en cambio, la temperatura máxima negativa nos demandaba adoptar extremos cuidados en cuanto al uso de todos los elementos de abrigo y protección de cuerpo, de tal forma de no dejar la piel expuesta a dicha temperatura y limitar los tiempos de exposición en el exterior de las instalaciones.

(1) Chacarita: lugar de la Base en el que se depositan distintos elementos en desuso y material no orgánico para luego ser trasladado a nuestro país en la bodega de los buques que realizan el abastecimiento anual durante la Campaña Antártica de Verano.


Equipo de abrigo típico utilizado durante los días de temperaturas muy baja

Autor: Com (R) Horacio Carlos Alassia

jueves, 14 de enero de 2016

Arribo de los Bell 212 a Marambio

Uno de los fundamentos que sustentan la presencia de nuestro país en el Continente Antártico, además del reclamo soberano sobre una porción de su extenso territorio, es el hecho de cumplir con uno de los postulados del Tratado Antártico del año 1959 y que fuera ratificado por el Protocolo de Madrid  del año 1998, el cual expresa taxativamente que este Continente "se designa como reserva natural, consagrada a la paz y a la ciencia"

La actividad científica realizada por nuestro país en todas las Bases desplegadas dentro del Sector Antártico Argentino (6 permanentes que funcionan todo el año y 7 transitorias que funcionan alternadamente durante el verano) comenzó a desarrollarse en forma institucional y organizada a partir del año 1951, cuando a instancias del entonces Coronel Hernán Pujato, se creó el Instituto Antártico Argentino, organismo que actualmente depende de la Dirección Nacional del Antártico dentro de la órbita del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.

Durante la Campaña Antártica de Verano se concreta el despliegue de un número importante de científicos, técnicos y artistas a fin de llevar adelante las actividades que se encuentran previstas y volcadas en un documento denominado Plan Anual Antártico. En el mismo se detallan los proyectos científicos agrupados en distintos Programas entre los que se encuentran el relacionado con la Gestión de Laboratorios  -que hay uno en cada Base permanente-; el de la Ciencias de la Tierra; de las Ciencias Físico - Químicas; de Gestión Ambiental y Turismo; de Museos y de Educación y Cultura Antártica; a lo que se le debe sumar la planificación de todos los aspectos operativos, de apoyo logístico y la nómina del personal necesario para su concreción.

En este Plan, la Base Marambio cumple un rol fundamental, por ser la Base de apoyo logístico y operativo en cuanto al alojamiento, traslado y despliegue de científicos, técnicos y artistas que desarrollan su actividad dentro de sitios ubicados en la Isla Marambio e islas adyacentes como Cerro Nevado, James Ross y Vega. El despliegue contempla el traslado de todo el equipamiento, maquinaria y víveres necesarios para el montaje de campamentos para que las personas que lo integran puedan realizar su actividad durante un período aproximado de entre 25 a 30 días.

Pero el despliegue de estos campamentos no puede ser realidad si no se cuenta con el medio de transporte adecuado que lo haga posible, y me estoy refiriendo a los helicópteros que la Fuerza Aérea Argentina pone a disposición todos los años para que esta tarea se pueda concretar.

La Campaña Antártica de Verano 2012/2013 tenía inicialmente previsto operar con los nuevos helicópteros MI 171 E de origen ruso adquiridos con el fin de ser utilizados fundamentalmente en el Continente Antártico, en reemplazo de los Bell 212 con el consiguiente incremento de la capacidad operativa que pueden brindar estas nuevas máquinas.

Pero para que ello fuera posible, era necesario contar con las obras de remodelacion del hangar de la Base Marambio de acuerdo a lo requerido que permitieran realizar las tareas de mantenimiento de dichos helicópteros dentro del citado hangar. Como las obras no se pudieron finalizar en tiempo y forma debido a inconvenientes de índole logístico, el Comando Conjunto Antártico junto con la Fuerza Aérea, tomaron la decisión de utilizar nuevamente los ya experimentados y probados Bell 212. 

Ese cambio de planes derivó en una inevitable demora en cuanto al momento del despliegue inicial de los helicópteros y el consiguiente inicio de la actividad científica, motivados por el tiempo necesario que tuvo que emplear el personal técnico para poner con condiciones operativas las dos máquinas Bell 212 que serían desplegadas a Marambio en lugar de los MI 171 E. Ese cambio de la planificación original, fue coordinada por el Jefe del Componente Aéreo del Comando Conjunto Antártico, el Vicecomodoro Carlos Felini, logrando modificar y trasladar el inicio de la actividad científica para que se concrete a partir del 20 de enero del 2013. Este corrimiento de fechas, permitiría que los helicópteros pudieran arribar a Marambio, ser armados y puestos en servicio por el personal técnico y operativo de la VII Brigada Aérea ubicada en Mariano Moreno (Provincia de Buenos Aires), que es la Base de operaciones de los Bell 212.

 De acuerdo a lo planificado, en los vuelos LAN de los días 5 y 10 de enero de 2013 arribaron a la Base Marambio los dos Bell 212 matrículas H-81 y H-90 junto al personal de técnicos, mecánicos y pilotos (32 personas en total) a cargo del Vicecomodoro Patricio Pelourson. Los mismos pusieron manos a la obra inmediatamente para dejar en condiciones operativas ambas máquinas, de tal forma que permitieran realizar los vuelos de comprobación y adiestramiento de las tripulaciones (varios de los pilotos no tenían experiencia antártica sino que era su primera vez en estas latitudes); con el fin de tener todo en condiciones para cumplir con lo requerido por la Dirección Nacional del Antártico en cuanto al desarrollo de la actividad científica planificada para la Campaña Antártica de Verano 2012/2013.

Autor: Com (R) Horacio Carlos Alassia


Llegada de uno de los helicópteros Bell 212 

Los dos Bell 212 (H-81 y H-90) listos para realizar el vuelo de comprobación

Los dos Bell 212 realizando adiestramiento de pilotos sobre la pista de Marambio

Vista de uno de los Bell 212 desde la cabina del otro Bell 212 en vuelo hacia la Isla Vega


 Bell 212 posado en cercanías del campamento científico de la Isla Vega

 Bell 212 aterrizado en cercanías al Sitio Histórico Museo Otto Nordenskjöld

Bell 212 despegado de la plataforma del hangar de la Base Marambio