domingo, 19 de junio de 2016

Cuando nos convertimos en "ANTÁRTICOS"

Durante el desarrollo de la Campaña y a medida que el tiempo iba transcurriendo, el calendario nos indicaba la llegada de esos días importantes en relación a la construcción de nuestra nacionalidad, nuestra historia y nuestra cultura que deben ser recordados. Teniendo en cuenta que nos encontrábamos en una Base bajo responsabilidad de Administración de un organismo militar como lo es la Fuerza Aérea, muchas de esas celebraciones incluían la realización de una parada militar en la que se formaban todos los miembros de las Fuerzas Armadas que se encontraban en ese momento viviendo en Marambio y se invitaba a participar de dichas paradas militares al resto de los habitantes civiles que nos acompañaban; para luego completar dicha celebración con un almuerzo especial en la mayoría de los casos.

Así ocurrió en los festejos del aniversario del Día de la Antártida Argentina (22 de Febrero), día del Veterano de Guerra y los Caídos en la Guerra de la Islas Malvinas (2 de Abril), día de la Revolución de Mayo, día de la Bandera Nacional y Conmemoración del Fallecimiento del General Manuel Belgrano, día de la Declaración de la Independencia y aniversario de la Creación de la Base Marambio (29 de Octubre).

Presentación al Jefe de Base del personal formado en el inicio de la celebración del Día de la Antártida (22 de febrero)

Vista del personal formado , personal civil de la Base y Familiares presentes en la Base en el Día de la Antártida

Abanderados y escoltas formados en la ceremonia del día de la Antártida

Vista de la parada militar realizada el día del Bautismo de Fuego de la Fuerza Aérea (1 de mayo)
Asimismo hubo otros acontecimientos que no se festejaban con una parada militar sino que por sus características se organizaba otro tipo de actividad, como ser comidas especiales (almuerzos, cenas o desayunos), distintos juegos con competencias de grupos, números artísticos, premios y reconocimientos. Dentro de estas fechas se encontraban la fiestas de Navidad y Año nuevo, Carnaval, el día del Amigo, los cumpleaños mensuales, los días de la Madre y del Padre, cuando se cumplieron 6 meses de nuestra llegada a Marambio y uno muy especial; El día de la Confraternidad Antártica.

Esta celebración se efectúa fundamentalmente en las Bases Antárticas y en aquellos sitios fuera del Continente Antártico que tienen relación con el quehacer antártico. La fecha de dicho festejo es cada 21 de junio, coincidente con el inicio del invierno austral, debido a que la tradición antártica marca que a partir de ese momento todos aquellas personas integrantes de la Dotaciones anuales de nuestras Bases se convierten en Antárticos y son considerados a partir de ese momento “Expedicionarios del Desierto Blanco”. 

Para esta época del año, en la Base se encuentra la menor cantidad de habitantes circunscrito únicamente el personal estrictamente necesario para cumplir con las actividades que demanda la "invernada" contando con un total de 55 almas. Eramos los integrantes de la Dotación 44, los miembros de la tripulación del Aguila, los representantes de la Dirección Nacional del Antártico, los especialistas del Servicio Meteorológico Nacional y una profesional odontóloga convocada especialmente.

Los planificación de las actividades que se desarrollarían para festejar este día comenzaron un mes antes y por iniciativa del equipo encargado de la organización (siempre compuesto por el mismo personal) se organizaron diferentes actividades que se llevaros a cabo durante toda la jornada del día 21 de junio,.

Las actividades comenzaron aún sin la presencia del sol (les recuerdo que es el día más corto del año en cuanto a luz solar) iniciándose a media mañana con juegos de diversa naturaleza realizados en forma individual y por equipos con entregas de premios a los dignos ganadores de cada uno de ellos, que continuaron por la tarde con un recital musical en la que todo aquel que quería podía demostrar sus habilidades musicales y la puesta en escena de sketch cómicos a cargo de los más jóvenes, para culminar por la noche con una cena, entrega de Certificados a los “Nuevos Antárticos” y música, durante la cual se podía bailar los diversos ritmos que proponían nuestros improvisados pero muy voluntariosos DJ.

Vista del salón comedor para la fiesta del día de la Confraternidad Antártica

Integrantes de Marambio animando la fiesta del lía de la Confraternidad Antártica

Entrega de constancias como Expedicionarios del Desierto Blanco al Ten. Matías Luna (derecha) por parte de un antártico el S. A. Walter Giorgio (izquierda


Parte del personal de la Base durante los festejos con el cartel alusivo a la celebración


El autor de la nota (izquierda) junto al Coordinador el My. Roberto Saravia

Fue un día muy distendido, con un verdadero espíritu de amistad, donde sobresalió la camaradería antártica entre todos los convivientes de la Base, que comenzó por la mañana y finalizó en la madrugada del día siguiente en donde todos y cada uno de los convivientes en Mararmbio compartieron cada uno de las actividades propuestas por los organizadores con mucha emoción y alegría.

Autor: Com (Re) Horacio Carlos Alassia


lunes, 6 de junio de 2016

Emergencia logística en la Base Marambio


Los inconvenientes sufridos por el Buque TIMCA contratado por el Ministerio de Defensa para realizar el abastecimiento de las Bases Antárticas durante la Campaña 2012/2013, tuvo como consecuencia el hecho de no poder llegar a concretar la descarga a la Base Marambio de la totalidad de los insumos necesarios para cubrir las necesidades logísticas que demandan una campaña anual, según lo detallado en la publicación realizada en este blog del día 3 de marzo bajo el título "Accidentada operación de abastecimiento naval a la Base Marambio".

Esta situación disparó la alerta en toda las instancias responsables de asegurar el funcionamiento de las Bases Antárticas y en especial de Marambio, pues se presentaba una situación de emergencia logística por cuanto uno de los insumos más importantes del cual depende su funcionamiento, es decir el Gas Oil Antártico (GOA), se encontraba con un nivel de existencia para 3 meses y medio, dependiendo de las condiciones del clima que podían llegar a aumentar o disminuir ese período; como así también se comenzó a notar el faltante de algunos víveres.

Consecuentemente con esta situación, la tarea que los 55 habitantes de Marambio fue la de adoptar todas las medidas que contribuyan al uso racional de los equipos e instalaciones con el fin de minimizar el uso de combustible y el uso cuidadoso de los víveres, todo ello sin afectar la operatividad de la Base ni poner en riesgo la vida de las personas.

La única opción para trasladar el GOA y otros insumos básicos necesarios para el funcionamiento de Marambio hasta la llegada del próximo buque que sería en el mes de Febrero de 2014 era el modo aéreo, debido a que la alternativa naval era inviable en esta época del año por el congelamiento del mar. 

Fue así que el Ministerio de Defensa, el Estado Mayor Conjunto de las FFAA, el Comando de Alistamiento y Adiestramiento de la Fuerza Aérea y la Dirección de Asuntos Antárticos, pusieron en marcha un Plan de Contingencia que consistió en ejecutar un Puente Aéreo mediante la utilización de los aviones Hércules C-130 

¿Cómo se llevó a cabo el Puente Aéreo?

Para poder llevar adelante el Puente Aéreo Logístico entre la Base Aérea Militar Río Gallegos y la Base Antártica Marambio, fue condición indispensable que los insumos a ser trasladados llegaran primero desde el TIMCA a la Base de Río Gallegos, pero como este buque no podía fondear en el puerto de Punta Loyolas de Río Gallegos, por sus dimensiones y calado, primero se tuvo que trasvasar toda la carga remanente a un buque de la Armada Argentina, el ARA B-3 Canal de Beagle y luego éste sí realizar la descarga en el mencionado puerto, tarea que finalizó el día 10 de Junio de 2013.
Hércules C-130 tocando pista de Marambio en pleno vuelo del Puente Aéreo Logístico

Hércules C-130 en cabecera de pista listo para despegar


Hércules C-130 operando un día con nubosidad y al límite de la ventana de luz solar

Este puerto se encuentra distante alrededor de 40 kilómetros de la Base Aérea, lugar de donde debían partir los Hércules C 130 que transportarían la carga a Marambio, por lo que se debió trasladar por camión desde el puerto todo el combustible remanente (unos 500.000 litros en 2500 tambores de 200 litros) y contenedores con víveres y otros insumos hasta la Base Aérea.

Para concretar este movimiento se tuvo que reforzar la dotación que la Fuerza Aérea tenía en Río Gallegos, desplegando camiones semirremolque desde Buenos Aires, pedir colaboración al Ejército Argentino e implementar grupos de guardia para resguardar la preciosa carga hasta que sea trasladada desde el puerto hasta la Base Aérea.

Asimismo, la I Brigada Aérea de El Palomar, desplegó a Río Gallegos un Escuadrón Aeromóvil compuesto por dos aviones Hércules C 130 con el soporte de personal y material técnico a fin de sostener el esfuerzo que demandaría la implementación del Puente Aéreo.

El primer vuelo se realizó cuatro días antes del inicio del invierno, el día 17 de Junio, con el arribo del primer C 130 trasladando 36 tambores de GOA, para seguir operando los días posteriores con fuerte dependencia de las condiciones meteorológicas invernales y del estado de servicio de las aeronaves, según lo detallado seguidamente:

22/Jun – Dos vuelos con 96 tambores
24/Jun – Un vuelo con 48 tambores
03/Jul – Un vuelo con 48 tambores
04/Jul – Un vuelo con 48 tambores
12/Jul – Dos vuelos con 96 tambores
18/Jul – Un vuelo con 48 tambores
29/Jul – Un vuelo con 48 tambores
30/Jul – Un vuelo con 48 tambores
02/Ago – Un vuelo con 48 tambores
03/Ago – Un vuelo con 48 tambores
04/Ago – Un vuelo con 48 tambores
05/Ago – Un vuelo con 48 tambores
08/Ago – Un vuelo con 48 tambores
25/Set – Un vuelo con 48 tambores
26/Set – Un vuelo con 48 tambores


Motoelevador descargando los pales con tambores de GOA


Tren de dollies listos para ser llevados a la Usina


Tren de dollies en transito hacia la usina

En total se realizaron 20 vuelos de C-130, trasladando 948 Tambores de 200 litros de GOA y JP1 por un total de 189.600 litros, bajo condiciones meteorológicas de temperatura extrema de hasta 28º bajo cero y 35º bajo cero de sensación térmica, con tiempo de escalas que no debían superar los 20 minutos, con ventanas de luz solar de entre 3 a 4 horas y, en dos oportunidades, con operación de dos C-130 el mismo día separados 30 minutos uno de otro.

Esto contribuyó a asegurar la reserva de GOA y víveres hasta el mes de diciembre, debiendo posteriormente (a partir de noviembre), realizarse más vuelos con combustible de uso aeronáutico (JP1) para permitir la concreción de la operación de las aeronaves que se utilizarían en la CAV 2013/2014 para el despliegue/repliegue de la Dotación de la Base Antártica Esperanza y toda la actividad científica prevista.

Otra toma del tren de dollies enmarcado en un ambiente totalmente congelado
Tambores de GOA almacenados en el interior de la Usina para su posterior trasbase a las cisternas


El autor de la nota con el C-130 de fondo en plena carrera de despegue luego de descargar tambores de GOA

El esfuerzo que demandó este Puente Aéreo en todo el personal que intervino en la planificación y ejecución, derivó en un merecido reconocimiento por parte de las autoridades del Ministerio de Defensa y del Estado Mayor Conjunto, concretado en una ceremonia realizada en la I Brigada Aérea en el que se entregaron distinciones al Escuadrón C-130 Hércules, a la Dirección de Asuntos Antárticos y a la Base Antártica Marambio.

Autor: Com (R) Horacio Carlos Alassia

viernes, 27 de mayo de 2016

Qué es lo más difícil de la experiencia antártica?

Aquellos que intentan responder a este interrogante y llegar a una respuesta que se asemeje a la realidad, tratando de entender lo que piensan y sienten las personas que por decisión propia conviven y trabajan durante un año en un lugar del planeta tan especial y particular como lo es el Continente Antártico, seguramente no siempre encontrarán la respuesta acertada.

En mi estadía en la Base Marambio durante la Campaña 2012/2013 e incluso luego de haber regresado al seno de la vida y el trabajo habitual y cotidiano, era común que en las distintas charlas realizadas con miembros de mi familia, con amigos, con gente interesada en conocer sobre mi experiencia y sobre la Antártida, con periodistas que habitualmente se comunicaban conmigo para realizar una nota sobre algún tema relacionado con el quehacer antártico, era común que surgieran dos preguntas, una si volvería a realizar la experiencia antártica y otra sobre qué fue lo más difícil que me tocó vivir durante el año en Marambio.

La respuesta a la primer pregunta era muy fácil de formular y siempre le manifestaba a los interlocutores que si esta experiencia se hubiese dado en un momento de mi vida profesional dentro de la Fuerza Aérea con menos años y una jerarquía menor, seguramente habría hecho todo lo necesario para volver, pero como ya estaba transitando el último tiempo  de mi derrotero como Oficial Superior en actividad, esa posibilidad ya no era una opción a la que podía aspirar.

En cuando a la segunda pregunta la respuesta resultaba ser bastante más compleja y estaba fundada en cuestiones relacionadas con los desafíos que  conlleva el estar viviendo y trabajando en las condiciones que demanda una campaña antártica, que son muchos y tomaré aquellos que considero han afectado con distinto grado de importancia a la mayoría de los integrantes de la Dotación 44.

El ambiente geográfico: en este rubro incluyo a todo aquello que involucra el ambiente geográfico y que interactúa con el ser humano, fundamentalmente el clima hostil y las variaciones estacionales en cuanto a la relación de horas de luz solar versus horas sin luz solar. El clima riguroso y hostil exige la adopción de permanentes acciones orientadas al cuidado del cuerpo para prevenir congelamiento de las partes expuestas y de las extremidades - que son las zonas más vulnerables al intenso frío -; protección de la piel  y los ojos para evitar quemaduras provocadas por la radiación solar en los meses de primavera y verano y la lucha permanente que se plantea contra ese habitante invisible de esta geografía que estaba presente casi siempre: el fuerte viento.

En cuanto a la variación estacional de las horas de luz, se dan los dos fenómenos opuestos, uno en el verano cuando la claridad se mantuvo por casi las 24 horas en los meses de diciembre y enero, que fueron disminuyendo paulatinamente conforme llegaba el otoño, teniendo su pico de horas sin luz que llegaron a ser solamente 4 en los meses de junio y julio.

Estos dos grandes factores (principalmente el de la reducción de horas de luz) impactaban en todo el quehacer de la Base llegando a condicionar aspectos operativos y logísticos, pero también cambiaban el ánimo y el humor de los convivientes que se percibía en sus semblantes y en sus formas de comportarse.

Equipo técnico integrado por personal de la Dotación 44 y grupo de trabajo reparando un cable de alimentación eléctrica
Todo personal libre en la Base colaborando con la limpieza de la plataforma contigua a la pista
La lejanía física con los seres queridos: La mayoría de los que encaramos el desafío de integrar una dotación antártica, ya sea por primera vez o aquellos que repetían campaña, debían contar con el apoyo y el acompañamiento de sus familias y seres queridos para tener chances de ser exitosos en el cumplimiento de las funciones y responsabilidades asumidas. Si este postulado básico no se cumplía por alguna razón, no existía ningún medio de comunicaciones disponibles en la base - internet, skype, telefonía fija, telefonía celular - que pudieran remplazar esa falta de contención afectiva a la distancia. Y esto lo he visto en varios de los integrantes que sufrieron esa falta de apoyo y diálogo que debía haber estado presente desde el momento mismo que se tomó la decisión de encarar este desafío. 

Normalmente son muchas cosas las que suceden durante un año de vida, algunas buenas y otras malas, y uno se da cuenta de ello y se potencian cuando no las puede compartir vivencialmente. Situaciones como la enfermedad de un hijo, la pérdida física de un familiar cercano y querido, algún contratiempo serio en el quehacer diario de la familia que deba ser resuelto sin nuestra presencia son algunos de los ejemplos de cuestiones que pueden derivar en una crisis impensada y no deseada. 

Es por ello que la fortaleza espiritual que brinda el apoyo y el amor de los afectos es fundamental e insustituible.

Compartiendo uno de los momentos de conferencias sobre cultura antártica
Bautismo antártico de un nuevo comandante del Twin Otter por parte de los tripulantes e integrantes de la Dotación 44
La convivencia: Si bien los dos aspectos considerados anteriormente, como lo fueron el ambiente geográfico y la lejanía física con los seres queridos, tuvieron su fuerte influencia en el desarrollo normal de la vida de las personas que integraron la Dotación 44 y aquellos que convivieron junto a nosotros por períodos de tiempo más o menos importantes (de 3 a 5 meses) durante nuestra campaña antártica; ninguno de ellos fue tan influyente ni difícil de sobrellevar como sí lo fue el lograr tener una sana y armónica convivencia.

La convivencia y las relaciones interpersonales se encontraban afectadas por diversos factores, como lo fueron la conformación de un grupo de personas muy heterogéneas en cuanto a edad (entre 23 y 55 años), especialidades, origen geográfico (de varias provincias), nivel cultural (desde nivel secundario hasta universitarios), organismos y dependencias de la Fuerza Aérea, etc. A la mayoría de los integrantes de la dotación no nos unía un conocimiento recíproco anterior ni habíamos compartido un mismo destino dentro de la institución, pero sí nos igualaba la decisión y el deseo de prestar servicio en la Base Marambio.

Asimismo las motivaciones personales que nos impulsaba a cada uno a enfrentar ese desafío eran de los más variadas, estaban aquellos que lo realizaban para cumplir un sueño y vivir una experiencia nueva, estaban los que veían esta opción como una oportunidad para ahorrar un monto determinado de dinero que le permitiera cumplir un objetivo material o saldar alguna deuda contraída, otros para alejarse un tiempo de la rutina de su trabajo y unos pocos respondiendo a un llamado de algún superior pidiéndole que se sumara a la dotación a falta de personal calificado en algún área  o especialidad determinada.

Un elemento que en muchos momentos de la campaña atentó contra el desarrollo armónico de las relaciones entre los habitantes de la Base, fueron aquellos en los que circulaba un número importante de personas que llegaban por períodos de tiempo cortos (entre 20 y 30 días) que no lograban integrarse a la dinámica de funcionamiento imperante en  la comunidad de la Base, generando malestar en algunos de los miembros de la Dotación por su falta de solidaridad y colaboración para con cierto tipo de actividades, como por ejemplo el respeto de los horarios de descanso, el mantenimiento de la limpieza e higiene de las instalaciones y el cuidado del mobiliario de los espacios de uso común.

Todos estos factores que a priori pueden ser considerados como negativos para lograr una sana y armónica convivencia, con el correr de las semanas y los meses, se fueron convirtiendo en factores que, a medida que los íbamos superando, nos ayudaron a fortalecernos como individuos y como grupo, a conocernos cada vez más entre nosotros, a respetarnos en las diferencias intrínsecas de cada uno, a potenciar lo bueno de la persona y minimizar aquellas cosas negativas, a interpretar los silencios y festejar las ocurrencias, a disfrutar los momentos de alegría y acompañar los momentos de tristeza.

Integrantes de la Dotación 44 compartiendo la mesa en uno de los festejos realizados en la Base
El autor de la nota compartiendo un juego en uno de los festejos

La experiencia de aquellos que teníamos más años vividos, es decir quien escribe junto al Oficial Coordinador y los Suboficiales Encargados de los distintos Servicios, no dejábamos en ningún momento de dialogar cuando se presentaban inconvenientes con el fin de encontrar la mejor solución a la situación que se presentaba. Y con este proceder logramos llegar al final con un saldo sumamente positivo desde todo punto de vista y con la consolidación de un grupo humano que se parecía mucho más a una gran familia que a ese grupo heterogéneo del inicio de la campaña.

Autor: Com (R) Horacio Carlos Alassia










martes, 19 de abril de 2016

Importantes tareas realizadas en la Base Marambio durante el verano 2012/2013

Desde la Dirección de Asuntos Antárticos se establece todos los años un Plan de Trabajo a ser desarrollado en forma anual por las dotaciones, que contempla tareas de mantenimiento preventivo de instalaciones y sistemas de la Base, algunas relacionadas con la aplicación de las normas ISO 14000 de cuidado del Medio Ambiente y otras complementarias. A la semana de habernos hecho cargo de la gestión de la Base le ordené al Coordinador Mayor Roberto Saravia que le indique a cada dependencia la realización de un relevamiento y posterior informe de la situación real en que se encontraba cada una de ellas, a los efectos de determinar las falencias y necesidades que nos indicarían los pasos a seguir en la gestión, dándole mayor importancia a aquellos aspectos que tenían relación directa con la vida de las personas, es decir lo relacionado con la supervivencia y la seguridad.

Luego de unos días fueron apareciendo los distintos informes y los contenidos de los mismos no fueron muy auspiciosos o por lo menos lo bueno que en la mente me imaginaba, encontrando novedades en varios servicios de distinto nivel de importancia. Hay que tener en cuenta que existieron varios aspectos que no eran posibles de manejar desde la Base y que conspiraban con lo que uno puede interpretar como eficiencia y eficacia en el desarrollo de las tareas. Estas deficiencias se fueron dando a través del tiempo como consecuencia de las siguientes causas:

Inconvenientes en el sostenimiento de una cadena logística fluida, la que depende fundamentalmente de la gestión que realicen tanto la Agencia Logística para la Defensa, organismo responsable de realizar las compras de los insumos y contratar las reparaciones a través del mecanismo previsto en la Administración Pública Nacional (licitaciones públicas) y la Dirección de Asuntos Antárticos, organismo que debe realizar los requerimientos en tiempo y forma para cubrir las necesidades de la Base Marambio.
Escaso incentivo económico con que se retribuía a los antárticos (el monto del Adicional Antártico con valores muy retrasados respecto a los pagados históricamente) que contribuyera a que los postulantes interesados en integrar una dotación antárticas sean los mejores capacitados en las distintas especialidades requeridas;
La rotación anual del 100 % del personal integrante de las dotaciones no permiten lograr una eficiente continuidad en las tareas de la Base ni el conocimiento profundo de sus sistemas e instalaciones;
Obsolescencia y deterioro por uso y antigüedad de algunos equipos, sistemas e instalaciones varias;
Carencia de elementos técnicos e insumos que se fueron inutilizando con el paso del tiempo y no se repusieron ni actualizaron convenientemente para mantener la capacidad inicial alcanzada; 
> Presupuestos anuales insuficientes asignados a la actividad antártica para atender todas las demandas técnicas y logísticas. 

Todo esto nos puso en alerta y nos indicó que tendríamos un arduo trabajo por delante a todos los integrantes de la Dotación en lo relacionado en la gestión para la solución de los problemas identificados en el informe elaborado por el Coordinador que demandaría de nuestro mayor esfuerzo e iniciativa profesional para llegar a buen puerto al final de la campaña.

Como consecuencia de ello, junto con el Coordinador, establecimos las prioridades y elaboramos un Plan de Trabajo propio que se sumó al entregado por la Dirección de Asuntos Antárticos, para el cual se requeriría contar con un número importante de insumos, repuestos, elementos varios que no estaban en su totalidad en los depósitos de la Base y más personal mediante el refuerzo de algunas especialidades y el apoyo de Grupos de Trabajo. Los insumos y repuestos fueron requeridos en forma progresiva a la Dirección, en la persona de su responsable logístico, el Vicecomodoro Pablo Dip, que nos brindó desde el primer día su apoyo y disposición total en la atención de las necesidades planteadas, realizando la gestión de nuestros pedidos para luego enviarlos a la Base en la medida que eran obtenidos y se disponía de bodega en los vuelos LAN. En cuanto al personal realicé la gestión directamente con el Director de Asuntos Antárticos obteniendo también su apoyo y respuesta favorable a los pedidos efectuados.


Tareas Generales

Con el apoyo de grupos de trabajo integrados de personal de oficiales, suboficiales, civiles y soldados voluntarios de la Fuerza Aérea puestos a disposición del Jefe de Base, su pudieron llevar adelante un número importante de tareas de diverso tipo. Estos grupos permanecíeron por períodos de entre 30 y 45 días aproximadamente y eran reemplazados por otro grupo para continuar con la realización de tareas similares por períodos similares Esta metodología se mantuvo hasta la finalización de la CAV (primeros días de abril de 2013), momento en que replegaron todos los integrantes de los grupos de trabajo que estaban en la Base.

Fueron muy numerosas las tareas que realizaron estos grupos de trabajo, siendo las más importantes las siguientes:

· Refacción y repintado de las pasarelas que comunican las distintas instalaciones y edificios de la Base y permiten un tránsito seguro de personas.
· Reemplazo de chimeneas de los equipos calefactores afectadas por el uso y los fuertes vientos reinantes.
· Recuperación interna de la Casa de Emergencia que se encontraba sumamente deteriorada para ser utilizada por personal de helicópteros (muebles, pintura general, baños, cortinas, sistema de agua y cloacas).
· Recambio de 1 equipo calefactor del alojamiento que presentaba reiteradas fallas por obsolescencia
· Impermeabilización de techos. (membrana + pintura) que presentaban importantes filtraciones de agua cuando se producía el derretimiento de nieve acumulada.
· Traspaso de combustible desde tambores de 200 litros a cisternas y limpieza interna de cisternas.

· Reparación de portones del hangar

Reacondicionamiento de pasarelas

Impermeabilización de techos mediante colocación de membrana asfáltica
Cambio de equipo temopack en el alojamiento principal

Construcción de chimeneas para los calefactores

Acondicionamiento del Hangar

Mediante la conformación de un grupo de especialistas liderados por el Ingeniero Capitán José Rueda arribados a fines del mes de octubre de 2012, se iniciaron las obras de reformas del hangar para poder albergar al Helicóptero MI 171 E que operaría por primera vez en la Antártida durante la CAV 2012/2013. La tarea programada consistía en abrir un arco en una pared interna posterior del hangar para extender el largo disponible y permitiera alojar el MI; remover y construir un nuevo piso del sector central del hangar para que pueda soportar el peso del mismo y reconstruir la rampa exterior de acceso al hangar con una ángulo menor para que facilitara la maniobra de ingreso y salida del helicóptero al hangar. Estas tareas se realizaron parcialmente durante la CAV 2012/2013 debido a que los insumos necesarios no llegaron a tiempo debido a inconvenientes en la cadena logística, decidiéndose suspender las tareas a fines de diciembre de 2012 para continuarlas antes del inicio de la próxima CAV y cancelar la operación del los Helicópteros MI 171 E para la CAV 2012/2013 remplazándolos por los nobles Bell 212 que no requerían de ningún tipo de adecuación del hangar para que pudieran ser alojados en el mismo.

Por lo tanto se conformó un nuevo grupo de trabajo que fue comisionado a fines del mes de agosto del 2013 con el objetivo de finalizar con las tareas iniciadas el año anterior y que efectivamente permitieran la operación del helicóptero MI 171 Este nuevo grupo que también estuvo liderado por el Capitán Rueda de la Dirección de Infraestructura, pudo completar con éxito su trabajo que permitieron la operación de dicho helicóptero durante la CAV 2013/2014. 

Abertura realizada en la pared interna posterior del hangar para ampliar el espacio disponible

Construcción de bases para ser utilizadas en la reconstrucción del piso del hangar

Personal realizando un pozo en la plataforma para la instalación de nuevos amarres para los Helixópteros MI 171 E

Instalación de una nueva antena de HF

Un grupo de cuatro especialistas comisionados por la Dirección de Comunicaciones a cargo del Suboficial Auxiliar Esteban Battaglia, arribó el día 22 de febrero de 2013 con la tarea de instalar y dejar en servicio una nueva antena de HF, a fin de mejorar las prestaciones brindadas por este sistema de comunicaciones; que es utilizado para asegurar el enlace con los aviones Hércules C 130 que realizan los vuelos LAN, en áreas de navegación en las que no tienen otro medio de comunicación radial por las distancias existentes entre las estaciones fijas que proveen el servicio de VHF y la ruta aérea entre Río Gallegos y Marambio. Asimismo este sistema es utilizado cuando se deben interrumpir las comunicaciones telefónicas por cuestiones de inclemencias climáticas (generalmente vientos fuera de norma).

Esta tarea consistió en el montaje de tres mástiles verticales de 20 metros de altura cada uno, enterrados en el suelo antártico, pintado según normas internacionales, sostenidos por tres vientos cada uno, con la correspondiente instalación del dipolo irradiante y todo el cableado desde su sitio hasta la estación de comunicaciones, ubicada a 200 metros aproximadamente. El trabajo fueej realizado en un término de aproximadamente 40 días logrando dejar la antena en servicio.


Personal del G3 de Comunicaciones finalizando la instalación de una nueva anteha de HF



Shelter finlandés

A mediados del mes de diciembre, el Director de Asuntos Antárticos me comunicó que había surgido una nueva tarea que debíamos llevar a cabo durante la CAV y que no estaba en el plan de labor oportunamente elaborado y que surgió en base a un requerimiento efectuado por el Director del Servicio Meteorológico Nacional. La misma consistía en la instalación de un shelter con equipamiento científico, dentro del marco de un convenio entre nuestro país y el Servicio Meteorológico de la República de Finlandia, equipado para realizar distintas mediciones de la calidad de aire en esta porción del Continente.

El trabajo consistía en el montaje sobre elevado del shelter sobre 6 bases metálicas – que debían construirse en la Base – y enterrarlas un metro en suelo antártico, más la construcción de una escalera de acceso al shelter, una plataforma elevada y al mismo nivel de la base del shelter, otra escalera para llegar al techo del mismo para el montaje de antenas, el armado e instalación de tableros de electricidad y el tendido de alimentación eléctrica entre la usina y el shelter, que se encontraría ubicado 200 metros al sur del edificio de la Usina.


Toda esta tarea se llevó a cabo entre la segunda quincena de enero y mediados de febrero, en la que participó personal de la Dotación, del Grupo de Trabajo para tareas generales y del Servicio Meteorológico Nacional. Asimismo se contó con la asistencia técnica de 3 profesionales del Servicio Meteorológico de Finlandia, quienes fueron los encargados de la instalación y puesta en funcionamiento del equipamiento técnico – científico  en el interior del shelter, el que quedó en servicio y a cargo del personal del Servicio Meteorológico Nacional destacado en la Base, quienes son los responsables de la operación, control, recolección y transmisión de los datos obtenidos por los equipos allí instalados.

Instalación de las Bases (6) donde se montará el shelter

Montaje del shelter sobre las bases

Jefe de Base (derecha) junto al personal del SMN y del SM Finlandés  


Autor: Com (R) Horacio Carlos Alassia


jueves, 7 de abril de 2016

Recibiendo a nuestras familias en Marambio

Hace ya unos años, la Fuerza Aérea asigna algunas plazas (entre 6 y 10) en los vuelos Logísticos Antárticos (LAN) que trasladan pasajeros a la Base Marambio para que sean asignados a familiares de los titulares de las Dotaciones (sólo Esposa e hijos), pero siempre supeditados a la disponibilidades existentes en los distintos vuelos programados, teniendo en cuenta que la prioridad de uso de esas plazas las tienen aquellas personas afectadas a la tarea antártica. A los efectos de poder cumplir con esta posibilidad, ni bien arribamos a Marambio, nuestro Encargado de Personal, el Suboficial Principal Jorge Escudero, le preguntó a cada uno de los integrantes de la Dotación quién deseaba y podía trasladar a sus familiares hasta El Palomar, para que desde allí sean traídos a la Base en viaje de visita. Luego de ello, con la respuesta de cada uno, se confeccionó la lista estableciendo un orden de prioridad según de antigüedad jerárquica del personal y en qué momento del año cada uno lo quería llevar adelante, a partir de la cual se realizarían las coordinaciones con la Dirección de Asuntos Antárticos para la asignación de las plazas necesarias para concretar los traslados inicialmente previstos.

Es importante destacar que el estar dispuesto a trasladarse a la Base Marambio no es lo mismo que realizar un viaje en un vuelo comercial en el que el pasajero decide qué día quiere viajar, compra su boleto aéreo y realiza el viaje según lo programado y contratado con la empresa aérea. Esto es muy distinto y bastante más complejo debido a que el tiempo que puede insumir la travesía es incierto, en primer lugar, se debe disponer de al menos 15 días para poder completar este derrotero. Las personas que no tienen su residencia en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o el conurbano bonaerense deben trasladarse a esta ciudad a la espera de la salida del vuelo desde la Iº Brigada Aérea de El Palomar. Muchas veces ese vuelo sale el día y la hora programado inicialmente, pero muchas otras (la mayoría) se posterga por uno a más días. El vuelo se realiza en un Hércules C 130 de la Fuerza Aérea, que es un avión de transporte militar y no dispone de los servicios ni las comodidades de un avión comercial, como por ejemplo no tiene baño convencional ni servicio de catering ni asientos reclinables.

Vista de la cabina del Hércules C 130 donde se observan los asientos y su disposición

La primera etapa del vuelo es a la Base Aérea Militar que la Fuerza Aérea tiene en la ciudad de Río Gallegos, lugar en donde los pasajeros son alojados en una dependencia interna de la misma, con habitaciones compartidas y comedor comunitario, a la espera del día y la hora de realizar lo que se conoce como el cruce a Marambio. Este vuelo se puede concretar el día siguiente de haber arribado a Río Gallegos o – lo que es más usual- se demore uno o más días, debido a dos razones principales: una la meteorología en la Base Marambio y segundo el estado técnico de los Hércules C 130[i]. Al regreso de Marambio, los familiares son alojados nuevamente en la Base Aérea Río Gallegos hasta la concreción de un vuelo de Hércules C 130 que los lleve de regreso a Buenos Aires.

La duración de la estadía en Marambio no es fija y depende de las posibilidades de los visitantes, la capacidad de alojamiento y la disponibilidad de vuelos LAN. Nosotros tuvimos grupos de familiares que estuvieron desde 2 horas (que es el tiempo que normalmente dura la escala del Hércules en Marambio) hasta 20 días. La primera visita  durante nuestra campaña se concretó el día 27 de Diciembre de 2012 con la llegada de los familiares del Suboficial Principal Jorge Gutiérrez (Encargado de la Base), el Suboficial Auxiliar Eduardo Troncoso (Meteorólogo), el Suboficial Auxiliar Ariel Zabala (Meteorólogo) y el Cabo Principal Carlos Bosso (Electricista) quienes compartieron con nosotros - entre otras actividades - la fiesta de Año Nuevo. La última grupo familia en visitar la Base fue la del Suboficial Principal Jorge Escudero (Encargado de Ayudantía) el día 23 de octubre, es decir una semana antes de nuestro relevo, pudiendo cumplir con el deseo de la totalidad de los anotados para traer a sus familias.

Los integrantes de la familia del S. Aux. Troncoso (en la cabecera de la mesa) y del S. Aux. Zabala (a su izquierda) compartiendo la mesa de Fin de Año con personal de la DNA

Las familias del S,P. Gutiérrez (en la cabecera) y del C.P. Bosso (a su derecha) durante el festejo de Fin de Año

El primer objetivo de la estadía de los familiares en la Base era que se encuentren con el ser querido que prestaba servicio en este remoto Continente, luego que pudieran conocer las instalaciones y la forma de vida de un antártico, poder recorrer la geografía de la isla en la medida que lo permitieran el clima y el tiempo de permanencia en la Base y, por último, colaborar con algunas actividades comunitarias si dicho tiempo de permanencia se prolongaba más allá de una semana. Ello ocurrió en varias oportunidades, por lo que no era extraño ver a esposas e hijos adolescentes y mayores ayudar en las tareas de la cocina, de limpieza de espacios comunes como pasillos y comedor, y compartir con los integrantes de Marambio los momentos de diversión, entretenimientos y juegos.

En mi caso particular, mi familia vino en tres tandas por cuestiones laborales y de calendario escolar; primero fueron mis dos hijos mayores Francisco e Ignacio en el mes de enero (Ignacio también me acompañó el día de mi puesta en funciones integrando la delegación como invitado especial); luego mi esposa Emilce, mi hija María Victoria y nuestro hijo del corazón Luciano en el mes de febrero; y por último mi hijo Federico en el mes de setiembre luego de un intento fallido por malas condiciones meteorológicas en el mes de mayo. Realmente fue muy gratificante para todos el compartir con las familias propias y las de nuestros camaradas unos días las actividades de la Base, que puedan conocer cómo se vive y qué hacemos en este lugar de la Antártida, convirtiéndose en un acontecimiento que nos conectó mucho más con la realidad cotidiana que se vive en un hogar. Es una experiencia que los integrantes de la Base Marambio pueden tener gracias a la posibilidad de la conectividad aérea por contar con la pista y los nobles Hércules C 130, que espero pueda ser mantenida a través del tiempo para las sucesivas Dotaciones.


Emilce, María Victoria y Luciano recién llegados a Marambio


Francisco e Ignacio frente a la Terminal de Pasajeros

Junto a Federico en la pista de Marambio

Aprovecho este espacio para expresar mi agradecimiento al entonces Director de Asuntos Antárticos, el Expedicionario al Desierto Blanco Comodoro (R) Osvaldo Marchesini que fue el impulsor ante las máximas autoridades de la Fuerza Aérea para que se pueda llevar adelante esta posibilidad, que a pesar de los contratiempos habituales que tiene la actividad antártica y el esfuerzo logístico, técnico y operativo que demanda la realización de cada uno de los vuelos LAN, logró mantener vigente esta iniciativa sin afectar la capacidad disponible de los Hércules C 130 en el mantenimiento de la cadena logística hacia la Base Marambio.

Autor: Com(R) Horacio Carlos Alassia






[i] Para que se pueda efectuar el LAN, la Fuerza Aérea debe contar con dos aviones Hércules C 130 en servicio, a los efectos de tener capacidad operativa para auxiliar al C 130 que realiza el vuelo en caso de ocurrir alguna emergencia que requiera el auxilio en Marambio.

jueves, 17 de marzo de 2016

Resumen de la actividad aérea desarrollada durante la CAV 2012/2013

El día 08 de abril de 2013, fecha en que se concretó el repliegue del primero de los dos helicópteros Bell 212 (matrículas H-81 y H-90) que participaron durante el desarrollo de la Campaña Antártica de Verano 2012/2013, dimos oficialmente por finalizada dicha campaña desde el accionar de los medios técnicos, logísticos, operativos y humanos puestos a disposición por la Fuerza Aérea.

Cuando ese día vimos decolar de la pista de Marambio el Hércules C-130 llevando en sus entrañas el noble Bell 212, nos invadió un cúmulo de sensaciones encontradas. Esto fue así porque por una parte estábamos felices con su partida luego de haber cumplido con los objetivos planteados para la Campaña sin tener que lamentar ningún tipo de incidente ni accidente, pero por otro lado, un dejo de nostalgia se apoderó de nosotros porque regresaba un grupo de camaradas y profesionales aeronáuticos con los que habíamos compartido tres intensos meses de labor y dejaríamos de gozar de su presencia entre nosotros.

Bell 212 trasladado hacia el Hércules C-130 y listo para ser embarcado 

Bell 212 dentro de la bodega del Hércules C-130

Hércules C-130 decolando de la pista de la Base Marambio rumbo a Río Gallegos

Todo el personal de apoyo operativo, técnico y logístico junto a los medios aéreos utilizados durante todo el desarrollo de la Campaña como los ya mencionados Bell 212, el Twin Otter y los Hércules, formaron parte de un equipo y fueron artífices de una labor exitosa desde todo punto de vista, logrando sobrellevar todos y cada uno de los desafíos que se iban presentando como consecuencia de las duras exigencias que demandan la operación en el Continente Antártico y la limitaciones logísticas y técnicas que muchas veces atentaron contra la voluntad del hombre y que se hicieron presentes en muchas y repetidas oportunidades.

Técnicos del Twin Otter realizando tareas de mantenimiento en la plataforma del hangar

Bell 212 y Twin Otter en plena operación durante la CAV 2012/2013

Ténicos de Twin Otter reparando el sistema de sky-ruedas

A lo largo de todo el desarrollo de la Campaña Antártica de Verano  2012/2013 que comenzó a mediados del mes de diciembre de 2012 y finalizó los primeros días del mes de abril de 2013, los medios aéreos (Hércules, Twin Otter y Bell 212) totalizaron 900 horas de vuelo transportando un total de 280 toneladas de carga y 2.500 pasajeros; concretando el relevo de las Dotaciones entrantes y salientes de la Base Esperanza; trasladar carga, correo y pasajeros entre las Bases Marambio, Carlini, Esperanza y San Martín; realizar evacuaciones sanitarias y apoyar el desarrollo de la actividad científica.

Autor: Com (R) Horacio Carlos Alassia