viernes, 27 de mayo de 2016

Qué es lo más difícil de la experiencia antártica?

Aquellos que intentan responder a este interrogante y llegar a una respuesta que se asemeje a la realidad, tratando de entender lo que piensan y sienten las personas que por decisión propia conviven y trabajan durante un año en un lugar del planeta tan especial y particular como lo es el Continente Antártico, seguramente no siempre encontrarán la respuesta acertada.

En mi estadía en la Base Marambio durante la Campaña 2012/2013 e incluso luego de haber regresado al seno de la vida y el trabajo habitual y cotidiano, era común que en las distintas charlas realizadas con miembros de mi familia, con amigos, con gente interesada en conocer sobre mi experiencia y sobre la Antártida, con periodistas que habitualmente se comunicaban conmigo para realizar una nota sobre algún tema relacionado con el quehacer antártico, era común que surgieran dos preguntas, una si volvería a realizar la experiencia antártica y otra sobre qué fue lo más difícil que me tocó vivir durante el año en Marambio.

La respuesta a la primer pregunta era muy fácil de formular y siempre le manifestaba a los interlocutores que si esta experiencia se hubiese dado en un momento de mi vida profesional dentro de la Fuerza Aérea con menos años y una jerarquía menor, seguramente habría hecho todo lo necesario para volver, pero como ya estaba transitando el último tiempo  de mi derrotero como Oficial Superior en actividad, esa posibilidad ya no era una opción a la que podía aspirar.

En cuando a la segunda pregunta la respuesta resultaba ser bastante más compleja y estaba fundada en cuestiones relacionadas con los desafíos que  conlleva el estar viviendo y trabajando en las condiciones que demanda una campaña antártica, que son muchos y tomaré aquellos que considero han afectado con distinto grado de importancia a la mayoría de los integrantes de la Dotación 44.

El ambiente geográfico: en este rubro incluyo a todo aquello que involucra el ambiente geográfico y que interactúa con el ser humano, fundamentalmente el clima hostil y las variaciones estacionales en cuanto a la relación de horas de luz solar versus horas sin luz solar. El clima riguroso y hostil exige la adopción de permanentes acciones orientadas al cuidado del cuerpo para prevenir congelamiento de las partes expuestas y de las extremidades - que son las zonas más vulnerables al intenso frío -; protección de la piel  y los ojos para evitar quemaduras provocadas por la radiación solar en los meses de primavera y verano y la lucha permanente que se plantea contra ese habitante invisible de esta geografía que estaba presente casi siempre: el fuerte viento.

En cuanto a la variación estacional de las horas de luz, se dan los dos fenómenos opuestos, uno en el verano cuando la claridad se mantuvo por casi las 24 horas en los meses de diciembre y enero, que fueron disminuyendo paulatinamente conforme llegaba el otoño, teniendo su pico de horas sin luz que llegaron a ser solamente 4 en los meses de junio y julio.

Estos dos grandes factores (principalmente el de la reducción de horas de luz) impactaban en todo el quehacer de la Base llegando a condicionar aspectos operativos y logísticos, pero también cambiaban el ánimo y el humor de los convivientes que se percibía en sus semblantes y en sus formas de comportarse.

Equipo técnico integrado por personal de la Dotación 44 y grupo de trabajo reparando un cable de alimentación eléctrica
Todo personal libre en la Base colaborando con la limpieza de la plataforma contigua a la pista
La lejanía física con los seres queridos: La mayoría de los que encaramos el desafío de integrar una dotación antártica, ya sea por primera vez o aquellos que repetían campaña, debían contar con el apoyo y el acompañamiento de sus familias y seres queridos para tener chances de ser exitosos en el cumplimiento de las funciones y responsabilidades asumidas. Si este postulado básico no se cumplía por alguna razón, no existía ningún medio de comunicaciones disponibles en la base - internet, skype, telefonía fija, telefonía celular - que pudieran remplazar esa falta de contención afectiva a la distancia. Y esto lo he visto en varios de los integrantes que sufrieron esa falta de apoyo y diálogo que debía haber estado presente desde el momento mismo que se tomó la decisión de encarar este desafío. 

Normalmente son muchas cosas las que suceden durante un año de vida, algunas buenas y otras malas, y uno se da cuenta de ello y se potencian cuando no las puede compartir vivencialmente. Situaciones como la enfermedad de un hijo, la pérdida física de un familiar cercano y querido, algún contratiempo serio en el quehacer diario de la familia que deba ser resuelto sin nuestra presencia son algunos de los ejemplos de cuestiones que pueden derivar en una crisis impensada y no deseada. 

Es por ello que la fortaleza espiritual que brinda el apoyo y el amor de los afectos es fundamental e insustituible.

Compartiendo uno de los momentos de conferencias sobre cultura antártica
Bautismo antártico de un nuevo comandante del Twin Otter por parte de los tripulantes e integrantes de la Dotación 44
La convivencia: Si bien los dos aspectos considerados anteriormente, como lo fueron el ambiente geográfico y la lejanía física con los seres queridos, tuvieron su fuerte influencia en el desarrollo normal de la vida de las personas que integraron la Dotación 44 y aquellos que convivieron junto a nosotros por períodos de tiempo más o menos importantes (de 3 a 5 meses) durante nuestra campaña antártica; ninguno de ellos fue tan influyente ni difícil de sobrellevar como sí lo fue el lograr tener una sana y armónica convivencia.

La convivencia y las relaciones interpersonales se encontraban afectadas por diversos factores, como lo fueron la conformación de un grupo de personas muy heterogéneas en cuanto a edad (entre 23 y 55 años), especialidades, origen geográfico (de varias provincias), nivel cultural (desde nivel secundario hasta universitarios), organismos y dependencias de la Fuerza Aérea, etc. A la mayoría de los integrantes de la dotación no nos unía un conocimiento recíproco anterior ni habíamos compartido un mismo destino dentro de la institución, pero sí nos igualaba la decisión y el deseo de prestar servicio en la Base Marambio.

Asimismo las motivaciones personales que nos impulsaba a cada uno a enfrentar ese desafío eran de los más variadas, estaban aquellos que lo realizaban para cumplir un sueño y vivir una experiencia nueva, estaban los que veían esta opción como una oportunidad para ahorrar un monto determinado de dinero que le permitiera cumplir un objetivo material o saldar alguna deuda contraída, otros para alejarse un tiempo de la rutina de su trabajo y unos pocos respondiendo a un llamado de algún superior pidiéndole que se sumara a la dotación a falta de personal calificado en algún área  o especialidad determinada.

Un elemento que en muchos momentos de la campaña atentó contra el desarrollo armónico de las relaciones entre los habitantes de la Base, fueron aquellos en los que circulaba un número importante de personas que llegaban por períodos de tiempo cortos (entre 20 y 30 días) que no lograban integrarse a la dinámica de funcionamiento imperante en  la comunidad de la Base, generando malestar en algunos de los miembros de la Dotación por su falta de solidaridad y colaboración para con cierto tipo de actividades, como por ejemplo el respeto de los horarios de descanso, el mantenimiento de la limpieza e higiene de las instalaciones y el cuidado del mobiliario de los espacios de uso común.

Todos estos factores que a priori pueden ser considerados como negativos para lograr una sana y armónica convivencia, con el correr de las semanas y los meses, se fueron convirtiendo en factores que, a medida que los íbamos superando, nos ayudaron a fortalecernos como individuos y como grupo, a conocernos cada vez más entre nosotros, a respetarnos en las diferencias intrínsecas de cada uno, a potenciar lo bueno de la persona y minimizar aquellas cosas negativas, a interpretar los silencios y festejar las ocurrencias, a disfrutar los momentos de alegría y acompañar los momentos de tristeza.

Integrantes de la Dotación 44 compartiendo la mesa en uno de los festejos realizados en la Base
El autor de la nota compartiendo un juego en uno de los festejos

La experiencia de aquellos que teníamos más años vividos, es decir quien escribe junto al Oficial Coordinador y los Suboficiales Encargados de los distintos Servicios, no dejábamos en ningún momento de dialogar cuando se presentaban inconvenientes con el fin de encontrar la mejor solución a la situación que se presentaba. Y con este proceder logramos llegar al final con un saldo sumamente positivo desde todo punto de vista y con la consolidación de un grupo humano que se parecía mucho más a una gran familia que a ese grupo heterogéneo del inicio de la campaña.

Autor: Com (R) Horacio Carlos Alassia










martes, 19 de abril de 2016

Importantes tareas realizadas en la Base Marambio durante el verano 2012/2013

Desde la Dirección de Asuntos Antárticos se establece todos los años un Plan de Trabajo a ser desarrollado en forma anual por las dotaciones, que contempla tareas de mantenimiento preventivo de instalaciones y sistemas de la Base, algunas relacionadas con la aplicación de las normas ISO 14000 de cuidado del Medio Ambiente y otras complementarias. A la semana de habernos hecho cargo de la gestión de la Base le ordené al Coordinador Mayor Roberto Saravia que le indique a cada dependencia la realización de un relevamiento y posterior informe de la situación real en que se encontraba cada una de ellas, a los efectos de determinar las falencias y necesidades que nos indicarían los pasos a seguir en la gestión, dándole mayor importancia a aquellos aspectos que tenían relación directa con la vida de las personas, es decir lo relacionado con la supervivencia y la seguridad.

Luego de unos días fueron apareciendo los distintos informes y los contenidos de los mismos no fueron muy auspiciosos o por lo menos lo bueno que en la mente me imaginaba, encontrando novedades en varios servicios de distinto nivel de importancia. Hay que tener en cuenta que existieron varios aspectos que no eran posibles de manejar desde la Base y que conspiraban con lo que uno puede interpretar como eficiencia y eficacia en el desarrollo de las tareas. Estas deficiencias se fueron dando a través del tiempo como consecuencia de las siguientes causas:

Inconvenientes en el sostenimiento de una cadena logística fluida, la que depende fundamentalmente de la gestión que realicen tanto la Agencia Logística para la Defensa, organismo responsable de realizar las compras de los insumos y contratar las reparaciones a través del mecanismo previsto en la Administración Pública Nacional (licitaciones públicas) y la Dirección de Asuntos Antárticos, organismo que debe realizar los requerimientos en tiempo y forma para cubrir las necesidades de la Base Marambio.
Escaso incentivo económico con que se retribuía a los antárticos (el monto del Adicional Antártico con valores muy retrasados respecto a los pagados históricamente) que contribuyera a que los postulantes interesados en integrar una dotación antárticas sean los mejores capacitados en las distintas especialidades requeridas;
La rotación anual del 100 % del personal integrante de las dotaciones no permiten lograr una eficiente continuidad en las tareas de la Base ni el conocimiento profundo de sus sistemas e instalaciones;
Obsolescencia y deterioro por uso y antigüedad de algunos equipos, sistemas e instalaciones varias;
Carencia de elementos técnicos e insumos que se fueron inutilizando con el paso del tiempo y no se repusieron ni actualizaron convenientemente para mantener la capacidad inicial alcanzada; 
> Presupuestos anuales insuficientes asignados a la actividad antártica para atender todas las demandas técnicas y logísticas. 

Todo esto nos puso en alerta y nos indicó que tendríamos un arduo trabajo por delante a todos los integrantes de la Dotación en lo relacionado en la gestión para la solución de los problemas identificados en el informe elaborado por el Coordinador que demandaría de nuestro mayor esfuerzo e iniciativa profesional para llegar a buen puerto al final de la campaña.

Como consecuencia de ello, junto con el Coordinador, establecimos las prioridades y elaboramos un Plan de Trabajo propio que se sumó al entregado por la Dirección de Asuntos Antárticos, para el cual se requeriría contar con un número importante de insumos, repuestos, elementos varios que no estaban en su totalidad en los depósitos de la Base y más personal mediante el refuerzo de algunas especialidades y el apoyo de Grupos de Trabajo. Los insumos y repuestos fueron requeridos en forma progresiva a la Dirección, en la persona de su responsable logístico, el Vicecomodoro Pablo Dip, que nos brindó desde el primer día su apoyo y disposición total en la atención de las necesidades planteadas, realizando la gestión de nuestros pedidos para luego enviarlos a la Base en la medida que eran obtenidos y se disponía de bodega en los vuelos LAN. En cuanto al personal realicé la gestión directamente con el Director de Asuntos Antárticos obteniendo también su apoyo y respuesta favorable a los pedidos efectuados.


Tareas Generales

Con el apoyo de grupos de trabajo integrados de personal de oficiales, suboficiales, civiles y soldados voluntarios de la Fuerza Aérea puestos a disposición del Jefe de Base, su pudieron llevar adelante un número importante de tareas de diverso tipo. Estos grupos permanecíeron por períodos de entre 30 y 45 días aproximadamente y eran reemplazados por otro grupo para continuar con la realización de tareas similares por períodos similares Esta metodología se mantuvo hasta la finalización de la CAV (primeros días de abril de 2013), momento en que replegaron todos los integrantes de los grupos de trabajo que estaban en la Base.

Fueron muy numerosas las tareas que realizaron estos grupos de trabajo, siendo las más importantes las siguientes:

· Refacción y repintado de las pasarelas que comunican las distintas instalaciones y edificios de la Base y permiten un tránsito seguro de personas.
· Reemplazo de chimeneas de los equipos calefactores afectadas por el uso y los fuertes vientos reinantes.
· Recuperación interna de la Casa de Emergencia que se encontraba sumamente deteriorada para ser utilizada por personal de helicópteros (muebles, pintura general, baños, cortinas, sistema de agua y cloacas).
· Recambio de 1 equipo calefactor del alojamiento que presentaba reiteradas fallas por obsolescencia
· Impermeabilización de techos. (membrana + pintura) que presentaban importantes filtraciones de agua cuando se producía el derretimiento de nieve acumulada.
· Traspaso de combustible desde tambores de 200 litros a cisternas y limpieza interna de cisternas.

· Reparación de portones del hangar

Reacondicionamiento de pasarelas

Impermeabilización de techos mediante colocación de membrana asfáltica
Cambio de equipo temopack en el alojamiento principal

Construcción de chimeneas para los calefactores

Acondicionamiento del Hangar

Mediante la conformación de un grupo de especialistas liderados por el Ingeniero Capitán José Rueda arribados a fines del mes de octubre de 2012, se iniciaron las obras de reformas del hangar para poder albergar al Helicóptero MI 171 E que operaría por primera vez en la Antártida durante la CAV 2012/2013. La tarea programada consistía en abrir un arco en una pared interna posterior del hangar para extender el largo disponible y permitiera alojar el MI; remover y construir un nuevo piso del sector central del hangar para que pueda soportar el peso del mismo y reconstruir la rampa exterior de acceso al hangar con una ángulo menor para que facilitara la maniobra de ingreso y salida del helicóptero al hangar. Estas tareas se realizaron parcialmente durante la CAV 2012/2013 debido a que los insumos necesarios no llegaron a tiempo debido a inconvenientes en la cadena logística, decidiéndose suspender las tareas a fines de diciembre de 2012 para continuarlas antes del inicio de la próxima CAV y cancelar la operación del los Helicópteros MI 171 E para la CAV 2012/2013 remplazándolos por los nobles Bell 212 que no requerían de ningún tipo de adecuación del hangar para que pudieran ser alojados en el mismo.

Por lo tanto se conformó un nuevo grupo de trabajo que fue comisionado a fines del mes de agosto del 2013 con el objetivo de finalizar con las tareas iniciadas el año anterior y que efectivamente permitieran la operación del helicóptero MI 171 Este nuevo grupo que también estuvo liderado por el Capitán Rueda de la Dirección de Infraestructura, pudo completar con éxito su trabajo que permitieron la operación de dicho helicóptero durante la CAV 2013/2014. 

Abertura realizada en la pared interna posterior del hangar para ampliar el espacio disponible

Construcción de bases para ser utilizadas en la reconstrucción del piso del hangar

Personal realizando un pozo en la plataforma para la instalación de nuevos amarres para los Helixópteros MI 171 E

Instalación de una nueva antena de HF

Un grupo de cuatro especialistas comisionados por la Dirección de Comunicaciones a cargo del Suboficial Auxiliar Esteban Battaglia, arribó el día 22 de febrero de 2013 con la tarea de instalar y dejar en servicio una nueva antena de HF, a fin de mejorar las prestaciones brindadas por este sistema de comunicaciones; que es utilizado para asegurar el enlace con los aviones Hércules C 130 que realizan los vuelos LAN, en áreas de navegación en las que no tienen otro medio de comunicación radial por las distancias existentes entre las estaciones fijas que proveen el servicio de VHF y la ruta aérea entre Río Gallegos y Marambio. Asimismo este sistema es utilizado cuando se deben interrumpir las comunicaciones telefónicas por cuestiones de inclemencias climáticas (generalmente vientos fuera de norma).

Esta tarea consistió en el montaje de tres mástiles verticales de 20 metros de altura cada uno, enterrados en el suelo antártico, pintado según normas internacionales, sostenidos por tres vientos cada uno, con la correspondiente instalación del dipolo irradiante y todo el cableado desde su sitio hasta la estación de comunicaciones, ubicada a 200 metros aproximadamente. El trabajo fueej realizado en un término de aproximadamente 40 días logrando dejar la antena en servicio.


Personal del G3 de Comunicaciones finalizando la instalación de una nueva anteha de HF



Shelter finlandés

A mediados del mes de diciembre, el Director de Asuntos Antárticos me comunicó que había surgido una nueva tarea que debíamos llevar a cabo durante la CAV y que no estaba en el plan de labor oportunamente elaborado y que surgió en base a un requerimiento efectuado por el Director del Servicio Meteorológico Nacional. La misma consistía en la instalación de un shelter con equipamiento científico, dentro del marco de un convenio entre nuestro país y el Servicio Meteorológico de la República de Finlandia, equipado para realizar distintas mediciones de la calidad de aire en esta porción del Continente.

El trabajo consistía en el montaje sobre elevado del shelter sobre 6 bases metálicas – que debían construirse en la Base – y enterrarlas un metro en suelo antártico, más la construcción de una escalera de acceso al shelter, una plataforma elevada y al mismo nivel de la base del shelter, otra escalera para llegar al techo del mismo para el montaje de antenas, el armado e instalación de tableros de electricidad y el tendido de alimentación eléctrica entre la usina y el shelter, que se encontraría ubicado 200 metros al sur del edificio de la Usina.


Toda esta tarea se llevó a cabo entre la segunda quincena de enero y mediados de febrero, en la que participó personal de la Dotación, del Grupo de Trabajo para tareas generales y del Servicio Meteorológico Nacional. Asimismo se contó con la asistencia técnica de 3 profesionales del Servicio Meteorológico de Finlandia, quienes fueron los encargados de la instalación y puesta en funcionamiento del equipamiento técnico – científico  en el interior del shelter, el que quedó en servicio y a cargo del personal del Servicio Meteorológico Nacional destacado en la Base, quienes son los responsables de la operación, control, recolección y transmisión de los datos obtenidos por los equipos allí instalados.

Instalación de las Bases (6) donde se montará el shelter

Montaje del shelter sobre las bases

Jefe de Base (derecha) junto al personal del SMN y del SM Finlandés  


Autor: Com (R) Horacio Carlos Alassia


jueves, 7 de abril de 2016

Recibiendo a nuestras familias en Marambio

Hace ya unos años, la Fuerza Aérea asigna algunas plazas (entre 6 y 10) en los vuelos Logísticos Antárticos (LAN) que trasladan pasajeros a la Base Marambio para que sean asignados a familiares de los titulares de las Dotaciones (sólo Esposa e hijos), pero siempre supeditados a la disponibilidades existentes en los distintos vuelos programados, teniendo en cuenta que la prioridad de uso de esas plazas las tienen aquellas personas afectadas a la tarea antártica. A los efectos de poder cumplir con esta posibilidad, ni bien arribamos a Marambio, nuestro Encargado de Personal, el Suboficial Principal Jorge Escudero, le preguntó a cada uno de los integrantes de la Dotación quién deseaba y podía trasladar a sus familiares hasta El Palomar, para que desde allí sean traídos a la Base en viaje de visita. Luego de ello, con la respuesta de cada uno, se confeccionó la lista estableciendo un orden de prioridad según de antigüedad jerárquica del personal y en qué momento del año cada uno lo quería llevar adelante, a partir de la cual se realizarían las coordinaciones con la Dirección de Asuntos Antárticos para la asignación de las plazas necesarias para concretar los traslados inicialmente previstos.

Es importante destacar que el estar dispuesto a trasladarse a la Base Marambio no es lo mismo que realizar un viaje en un vuelo comercial en el que el pasajero decide qué día quiere viajar, compra su boleto aéreo y realiza el viaje según lo programado y contratado con la empresa aérea. Esto es muy distinto y bastante más complejo debido a que el tiempo que puede insumir la travesía es incierto, en primer lugar, se debe disponer de al menos 15 días para poder completar este derrotero. Las personas que no tienen su residencia en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o el conurbano bonaerense deben trasladarse a esta ciudad a la espera de la salida del vuelo desde la Iº Brigada Aérea de El Palomar. Muchas veces ese vuelo sale el día y la hora programado inicialmente, pero muchas otras (la mayoría) se posterga por uno a más días. El vuelo se realiza en un Hércules C 130 de la Fuerza Aérea, que es un avión de transporte militar y no dispone de los servicios ni las comodidades de un avión comercial, como por ejemplo no tiene baño convencional ni servicio de catering ni asientos reclinables.

Vista de la cabina del Hércules C 130 donde se observan los asientos y su disposición

La primera etapa del vuelo es a la Base Aérea Militar que la Fuerza Aérea tiene en la ciudad de Río Gallegos, lugar en donde los pasajeros son alojados en una dependencia interna de la misma, con habitaciones compartidas y comedor comunitario, a la espera del día y la hora de realizar lo que se conoce como el cruce a Marambio. Este vuelo se puede concretar el día siguiente de haber arribado a Río Gallegos o – lo que es más usual- se demore uno o más días, debido a dos razones principales: una la meteorología en la Base Marambio y segundo el estado técnico de los Hércules C 130[i]. Al regreso de Marambio, los familiares son alojados nuevamente en la Base Aérea Río Gallegos hasta la concreción de un vuelo de Hércules C 130 que los lleve de regreso a Buenos Aires.

La duración de la estadía en Marambio no es fija y depende de las posibilidades de los visitantes, la capacidad de alojamiento y la disponibilidad de vuelos LAN. Nosotros tuvimos grupos de familiares que estuvieron desde 2 horas (que es el tiempo que normalmente dura la escala del Hércules en Marambio) hasta 20 días. La primera visita  durante nuestra campaña se concretó el día 27 de Diciembre de 2012 con la llegada de los familiares del Suboficial Principal Jorge Gutiérrez (Encargado de la Base), el Suboficial Auxiliar Eduardo Troncoso (Meteorólogo), el Suboficial Auxiliar Ariel Zabala (Meteorólogo) y el Cabo Principal Carlos Bosso (Electricista) quienes compartieron con nosotros - entre otras actividades - la fiesta de Año Nuevo. La última grupo familia en visitar la Base fue la del Suboficial Principal Jorge Escudero (Encargado de Ayudantía) el día 23 de octubre, es decir una semana antes de nuestro relevo, pudiendo cumplir con el deseo de la totalidad de los anotados para traer a sus familias.

Los integrantes de la familia del S. Aux. Troncoso (en la cabecera de la mesa) y del S. Aux. Zabala (a su izquierda) compartiendo la mesa de Fin de Año con personal de la DNA

Las familias del S,P. Gutiérrez (en la cabecera) y del C.P. Bosso (a su derecha) durante el festejo de Fin de Año

El primer objetivo de la estadía de los familiares en la Base era que se encuentren con el ser querido que prestaba servicio en este remoto Continente, luego que pudieran conocer las instalaciones y la forma de vida de un antártico, poder recorrer la geografía de la isla en la medida que lo permitieran el clima y el tiempo de permanencia en la Base y, por último, colaborar con algunas actividades comunitarias si dicho tiempo de permanencia se prolongaba más allá de una semana. Ello ocurrió en varias oportunidades, por lo que no era extraño ver a esposas e hijos adolescentes y mayores ayudar en las tareas de la cocina, de limpieza de espacios comunes como pasillos y comedor, y compartir con los integrantes de Marambio los momentos de diversión, entretenimientos y juegos.

En mi caso particular, mi familia vino en tres tandas por cuestiones laborales y de calendario escolar; primero fueron mis dos hijos mayores Francisco e Ignacio en el mes de enero (Ignacio también me acompañó el día de mi puesta en funciones integrando la delegación como invitado especial); luego mi esposa Emilce, mi hija María Victoria y nuestro hijo del corazón Luciano en el mes de febrero; y por último mi hijo Federico en el mes de setiembre luego de un intento fallido por malas condiciones meteorológicas en el mes de mayo. Realmente fue muy gratificante para todos el compartir con las familias propias y las de nuestros camaradas unos días las actividades de la Base, que puedan conocer cómo se vive y qué hacemos en este lugar de la Antártida, convirtiéndose en un acontecimiento que nos conectó mucho más con la realidad cotidiana que se vive en un hogar. Es una experiencia que los integrantes de la Base Marambio pueden tener gracias a la posibilidad de la conectividad aérea por contar con la pista y los nobles Hércules C 130, que espero pueda ser mantenida a través del tiempo para las sucesivas Dotaciones.


Emilce, María Victoria y Luciano recién llegados a Marambio


Francisco e Ignacio frente a la Terminal de Pasajeros

Junto a Federico en la pista de Marambio

Aprovecho este espacio para expresar mi agradecimiento al entonces Director de Asuntos Antárticos, el Expedicionario al Desierto Blanco Comodoro (R) Osvaldo Marchesini que fue el impulsor ante las máximas autoridades de la Fuerza Aérea para que se pueda llevar adelante esta posibilidad, que a pesar de los contratiempos habituales que tiene la actividad antártica y el esfuerzo logístico, técnico y operativo que demanda la realización de cada uno de los vuelos LAN, logró mantener vigente esta iniciativa sin afectar la capacidad disponible de los Hércules C 130 en el mantenimiento de la cadena logística hacia la Base Marambio.

Autor: Com(R) Horacio Carlos Alassia






[i] Para que se pueda efectuar el LAN, la Fuerza Aérea debe contar con dos aviones Hércules C 130 en servicio, a los efectos de tener capacidad operativa para auxiliar al C 130 que realiza el vuelo en caso de ocurrir alguna emergencia que requiera el auxilio en Marambio.

jueves, 17 de marzo de 2016

Resumen de la actividad aérea desarrollada durante la CAV 2012/2013

El día 08 de abril de 2013, fecha en que se concretó el repliegue del primero de los dos helicópteros Bell 212 (matrículas H-81 y H-90) que participaron durante el desarrollo de la Campaña Antártica de Verano 2012/2013, dimos oficialmente por finalizada dicha campaña desde el accionar de los medios técnicos, logísticos, operativos y humanos puestos a disposición por la Fuerza Aérea.

Cuando ese día vimos decolar de la pista de Marambio el Hércules C-130 llevando en sus entrañas el noble Bell 212, nos invadió un cúmulo de sensaciones encontradas. Esto fue así porque por una parte estábamos felices con su partida luego de haber cumplido con los objetivos planteados para la Campaña sin tener que lamentar ningún tipo de incidente ni accidente, pero por otro lado, un dejo de nostalgia se apoderó de nosotros porque regresaba un grupo de camaradas y profesionales aeronáuticos con los que habíamos compartido tres intensos meses de labor y dejaríamos de gozar de su presencia entre nosotros.

Bell 212 trasladado hacia el Hércules C-130 y listo para ser embarcado 

Bell 212 dentro de la bodega del Hércules C-130

Hércules C-130 decolando de la pista de la Base Marambio rumbo a Río Gallegos

Todo el personal de apoyo operativo, técnico y logístico junto a los medios aéreos utilizados durante todo el desarrollo de la Campaña como los ya mencionados Bell 212, el Twin Otter y los Hércules, formaron parte de un equipo y fueron artífices de una labor exitosa desde todo punto de vista, logrando sobrellevar todos y cada uno de los desafíos que se iban presentando como consecuencia de las duras exigencias que demandan la operación en el Continente Antártico y la limitaciones logísticas y técnicas que muchas veces atentaron contra la voluntad del hombre y que se hicieron presentes en muchas y repetidas oportunidades.

Técnicos del Twin Otter realizando tareas de mantenimiento en la plataforma del hangar

Bell 212 y Twin Otter en plena operación durante la CAV 2012/2013

Ténicos de Twin Otter reparando el sistema de sky-ruedas

A lo largo de todo el desarrollo de la Campaña Antártica de Verano  2012/2013 que comenzó a mediados del mes de diciembre de 2012 y finalizó los primeros días del mes de abril de 2013, los medios aéreos (Hércules, Twin Otter y Bell 212) totalizaron 900 horas de vuelo transportando un total de 280 toneladas de carga y 2.500 pasajeros; concretando el relevo de las Dotaciones entrantes y salientes de la Base Esperanza; trasladar carga, correo y pasajeros entre las Bases Marambio, Carlini, Esperanza y San Martín; realizar evacuaciones sanitarias y apoyar el desarrollo de la actividad científica.

Autor: Com (R) Horacio Carlos Alassia



miércoles, 9 de marzo de 2016

Evacuaciones sanitarias realizadas desde la Base Marambio durante la Campaña 2012/2013

Una de las responsabilidades operativas que tiene que cumplir la Fuerza Aérea en el Sector Antártico Argentino es realizar la evacuación sanitaria de aquel personal que presenta una indisposición física que no puede ser resuelta con los medios disponibles en las Bases, utilizando las aeronaves con que cuenta en su dotación o mediante la coordinación con otros países en caso que estas aeronaves no lo puedan hacer por la ubicación de la Base que impida la operación aérea segura o fuera  de su radio de acción.

Durante la Campaña 2012/2013 se realizaron varias evacuaciones sanitarias de personal propio de la Fuerza Aérea, de personal científico e integrantes de dotaciones antárticas de otras Bases; utilizando helicópteros Bell 212 destacados en la Base durante la Campaña Antártica de Verano, el avión Twin Otter DHC-6 200 de dotación de la Base Marambio, aviones Hércules C-130 de la Iº Brigada Aérea de El Palomar que nos conectaban con Río Gallegos y personal médico; los que en su conjunto demostraron un alto grado de compromiso y profesionalismo en cada una de las acciones llevadas a cabo.

Extravío, aparición y posterior evacuación en la isla Ross

El día martes 19 de febrero de 2013 por la noche me informan que el estudiante de geología de la Universidad Nacional de Córdoba, señor Matías Vaca, oriundo de la localidad de Chilecito provincia de La Rioja, que se encontraba realizando tareas científicas en un campamento instalado en la laguna de la isla Ross, se perdió en condiciones no muy claramente establecidas, al  ausentarse de la carpa aproximadamente a las 20:30 horas y no regresar a la misma. El resto de los integrantes del campamento (2 mujeres y un hombre) realizaron una búsqueda muy acotada debido a las pésimas condiciones meteorologías, no obteniendo resultados positivos en la misma.

Las condiciones meteorológicas en momento de su ausencia eran de temporal, con vientos estimados en más de 100 km/h, baja visibilidad por nevisca alta, temperatura real estimada en 12 grados bajo cero y  sensación térmica de 30 grados bajo cero.

Ante esta situación, se adoptaron las medidas de emergencia para el caso e inmediatamente se constituyó el Centro de Operaciones de Emergencia en la Base y se activó el  sistema de Búsqueda y Salvamento con los medios destacados en la Base Marambio. Dos helicópteros Bell 212 y un avión Twin Otter,  pilotos, mecánicos, médico y especialistas en rescate aéreo y se alistaron los medios de rescate terrestre de la Base Esperanza por si era necesaria su participación.

Las adversas condiciones meteorológicas se mantuvieron en toda la zona, lo que hizo imposible cualquier despliegue tanto aéreo como terrestre, por lo que lo único que se podía hacer era esperar a que mejorara el clima reinante. Se mantuvo enlace de comunicaciones mediante un sistema de radio HF que poseían los campamentos con la base operativa de los mismos instaladas en la Base Marambio y un teléfono satelital, realizándose comunicaciones horarias con el campamento a fin de mantener actualizado el estado de situación general del mismo y brindar el apoyo que la situación requería.

Estas condiciones se mantuvieron hasta las primeras horas del día jueves 21 de  febrero de 2013 y siendo las 04:00 horas, con el mejoramiento de las condiciones meteorológicas, informan desde el  campamento de Isla Ross que el señor Matías Vaca había aparecido sano y salvo por sus propios medios después de estar 32 horas perdido. Esto motivó la activación de los medios para realizar la evacuación, despegando los Bell con el equipo de rescate y médico a bordo para evacuar a dicho personal y el resto de los integrantes del campamento a las 06:00 horas.

Se dio aviso a toda la cadena de mando de la nueva situación y a las 07:15 aterrizaron en la Base Marambio los Bell con Matías y los restantes integrantes del campamento, al que recibimos junto al personal de la Dotación y de la Dirección Nacional del Antártico, con inmensa alegría y muestras de cariño.

La evacuación se realizó sin novedad, disponiéndose la realización del control a fin de verificar el estado físico, a cargo del médico de la Dotación de la Base Marambio, el Mayor José Calandra, encontrando a Matías en buenas condiciones generales y estado de salud normal. Al día siguiente, el 22 de Febrero, en un avión Hércules C-130 se completó la evacuación a la ciudad de Río Gallegos e forma exitosa con el empleo de medios materiales y humanos de la Fuerza Aérea.


Helicóptero Bel 212 despegando de Marambio rumbo a la Isla Ross

Evacuación del médico de la Base San Martín

La operación de evacuación del médico de la Base San Martín, el Dr. Joaquín Rodolfo Silva, se realizó el día 22 de febrero de 2013 en el marco de la travesía realizada por el Twin Otter matrícula T-85 que fuera relatada en la publicación de este blog realizada el pasado día 16 de febrero de 2016 con el título de "Travesía del Twin Otter T-85 en el día de la Antártida Argentina", que los invito a volver a leer.


A la derecha de la foto el Dr. Joaquín Rodolfo Silva antes de ser evacuado de la Base San Martín

El maestro de la Escuela de la Base Esperanza en riesgo médico

Alrededor de las 23:00 hs del día 4 de Abril de 2013, se recibió una comunicación del Jefe de la Base Esperanza informando que el Sr. Fabián Juárez, presentaba un cuadro que podría derivar en su evacuación si el mismo no podía ser resuelto; por lo que se pusieron en acción las coordinaciones necesarias con el Turno del Comando de Alistamiento y Adiestramiento solicitando un Hércules C-130 y se alertó a los Aguilas y a nuestro médico para llevar adelante la tarea a partir de la confirmación por parte del médico  de la Base Esperanza del pedido de evacuación.

El cuadro médico del Sr Juárez no mejoró, por lo que se confirmó la necesidad de evacuarlo a un centro de atención que cuente con los medios necesarios para su adecuado tratamiento. El día siguiente amaneció con baja visibilidad, pero cerca del mediodía mejoraron levemente las condiciones, tanto en Marambio como en Esperanza, por lo que se realizó el primer tramo de la operación de aeroevacuación del docente de esa base y su familia, compuesta por su esposa y dos hijos adolescentes, hasta nuestra Base. Por la tarde, el C-130 requerido, sobrevoló la Base pero no pudo aterrizar por viento fuera de norma regresando a Río Gallegos; por lo que se lo internó en el servicio de sanidad de Marambio bajo control médico.

En el LAN del día 7 de abril y luego de pernoctar en las instalaciones del Servicio de Sanidad de la Base bajo el cuidado del médico de la dotación, el Mayor José Calandra y la enfermera Teniente Adriana Cari; fue evacuado junto a un equipo médico especialista en aeroevacuación de la Base Aérea de Río Gallegos a la ciudad de Ushuaia, debido a que el Sr. Juárez y su familia eran oriundos de esa ciudad y habían sido comisionados por el Gobierno de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, para cumplir sus tareas docentes en la Escuela Nº 38 de la Base Esperanza para el período lectivo 2013.

Todo el movimiento de la familia Juárez se pudo realizar sin grandes complicaciones, llegando a tener un final feliz debido a que dicha familia pudo superar el problema físico de Fabián, lo que les posibilitó regresar a seguir cumpliendo con su tarea de Docente a mediados del mes de mayo, pero esta vez a bordo del buque TIMCA.


Twin Otter T-85 abasteciéndose de combustible en Marambio antes de despegar hacia la Base Esperanza

El médico de Marambio, Mayor José Calandra a bordo de la ambulancia esperando la llegada del Twin Otter

El autor de la nota junto al Jefe de Base Esperanza y al Sr. Fabián Juárez en el encuentro ocurrido durante la visita que realicé a dicha Base en el mes de setiembre de 2013

Personal de la Dotación 44 evacuados

A fines del mes de mayo, el Suboficial Auxiliar Juan Marín del servicio de electrónica de la Base que se incorporó la la Dotación en reemplazó al Suboficial Auxiliar Pedro López, comenzó a manifestar una molestia en la zona del esófago como si tuviera un cuerpo extraño incrustado en su pared. Ante este problema intervino el Dr. Calandra indicando algunos procedimientos sin poder llegar a resolver el cuadro que presentaba Marín con los elementos disponibles en el servicio de sanidad.

Ello motivó que se tomara la decisión de trasladarlo hasta la ciudad de Río Gallegos para que pueda ser atendido en el hospital. Esto ocurrió en el vuelo del día 1 de junio, siendo derivado para su atención al día siguiente en donde se constató que ya no tenía ningún cuerpo extraño en el esófago pero sí una lesión que se había producido efectivamente por ese motivo, con lo que le indicaron el tratamiento a seguir y lo habilitaron para que pueda regresar a Marambio y continuar con la Campaña. Ello se pudo concretar en el LAN del día 4 de junio de 2013.

Otro de los integrantes de la Dotación que tuvo inconvenientes de salud que derivaron en su traslado fue el Sr. Jorge Díaz, que cumplía funciones como cocinero. Su caso no se presentó tan sencillo como el de Marín, sino que inicialmente nos asustó, debido a que repentinamente perdió el conocimiento mientras estaba desarrollando sus actividades en la cocina, acudiendo rápidamente nuestra nueva médica presente en la Base, la Primer Teniente Paola Pascual, que procedió a realizar las primeras intervenciones en estos casos y luego trasladarlo a las instalaciones del servicio de sanidad, en donde, luego de algunos minutos, pudo recobrar la conciencia y normalidad.

Este cuadro motivó que ese mismo día, el 21 de junio, se solicitara la aeroevacuación con carácter de urgente a los fines que sea trasladado a un centro de atención que lo pueda evaluar y establecer un diagnóstico a fin de verificar las causas de su indisposición y determinar la continuidad en la Campaña.

El traslado se concretó el día siguiente, es decir el 22 de junio a la ciudad de Río Gallegos, en donde le practicaron algunos estudios pero luego recomendaron seguir los mismos en el INMAE (Instituto Nacional de Medicina Aeronáutica y Espacial) de la Ciudad de Buenos Aires. 

Luego de haber concluido todos los controles médicos, no autorizaron al Sr. Díaz a reintegrarse a las actividades en Marambio como integrante de la Dotación, por lo que fue desafectado de la misma.


Hércules C-130 despegando hacia Río Gallegos trasladando al Sr. Jorge Díaz

Sala de internación de la Base Marambio

El Sr. Jorge Díaz en plena actividad en Marambio

A la derecha de la foto el Suboficial Auxiliar Juán Marín

Alerta por evacuación del Jefe de la Base Carlini

El día 19 de Agosto recibí una comunicación del Director Antártico del Ejército, el General Figueroa, consultándome sobre la disponibilidad de servicio de nuestro Twin Otter para una posible evacuación médica del Jefe de la Base Carlini debido a que había sufrido una ACV y estaba en estado de salud muy crítico. Mi respuesta al pedido fue que estábamos en condiciones de realizar el traslado desde la Base Carlini hasta nuestra Base.

Pero la alternativa Marambio no era la única que se estaba evaluando, sino que también se estaban realizando las coordinaciones para realizar la evacuación vía la Base Antártica Frei de Chile, que queda más cerca que Marambio, y desde allí un Hércules C-130 a Río Gallegos.

Finalmente se pudo concretar la aeroevacuación por la Base chilena el día 21 de agosto, es decir dos días posteriores a la indisposición sufrida por el Jefe de la Base Carlini, siendo desafectados nuestros medios de la alerta.

Autor: Com (R) Horacio Carlos Alassia



jueves, 3 de marzo de 2016

Accidentada operación de abastecimiento naval a la Base Marambio


Una de las particularidades que tuvo la Campaña Antártica de Verano (CAV) 2012-2013 que incidió negativamente fue el abastecimiento logístico naval, eslabón sumamente importante y necesario para dotar a las distintas Bases de los diversos insumos para desarrollar la actividad durante un año completo y que deben alcanzar hasta que se reciba el abastecimiento previsto en la CAV siguiente, que fuera realizada por el buque TIMCA contratado por el Ministerio de Defensa a tal efecto.

No analizaré los factores que fueron tenidos en cuenta a la hora de seleccionar y contratar el sistema de abastecimiento logístico para la CAV en cuestión por que no los conozco, pero lo cierto es que se contó con un buque de transporte con capacidad limitada para navegar en los mares circundantes al Continente Antártico, de origen holandés, utilizado habitualmente en los mares del hemisferio norte, con diseño interior para transportar automóviles, sin hangar para protección de helicóptero, sin antecedentes de haber operado anteriormente en estas australes y difíciles latitudes y con un solo helicóptero.

El buque TIMCA fondeado en las costas de la Isla Marambio durante la descarga los primeros días de Marzo 2013

Como consecuencia de las dilaciones que se fueron presentando desde el inicio de la operación de abastecimiento, fruto en la demora para hacer efectivo el contrato de dicho buque y la inexperiencia de la tripulación del TIMCA en el manejo de carga de distintas características de embalaje, tipo y volúmenes que incrementaron los tiempos de estiba, hicieron que su partida desde el puerto de Buenos Aires hacia las Antártida se concretara recién en el mes de febrero, cuando habitualmente dicha actividad se inicia los primero días de enero de cada año.

La primer visita del TIMCA en inmediaciones de la Base Marambio ocurrió recién el día 6 de Marzo de 2013, realizando las operaciones logísticas de abastecimiento de insumos varios (alimentos, repuestos, elementos para mantenimiento general, combustible) y repliegue de basura no orgánica hasta el día 7, interrumpiendo la actividad en nuestra Base debido a que el día 8 tuvo que poner proa rumbo a la Base Esperanza por la necesidad urgente de combustible en dicha Base. Luego, regresó el día 11 y operó hasta el día 14 al mediodía, momento en que se detuvo nuevamente la operación sin poder llegar a completar la descarga. Ello ocurrió debido a que se conjugaron dos factores negativos que contribuyeron a interrumpir la operación: indicios de congelamiento en el mar en la zona del estrecho Antartic e inconvenientes técnicos que derivaron en la puesta fuera de servicio del único helicóptero que contaba el TIMCA, un Kamov Ka-32, cuya reparación no se podía realizar con los elementos disponibles en el pañol a bordo del buque.

Helicóptero Kmov estacionado en la Base Marambio previo al inicio de las operaciones

Tripulación del Kmov junto al Jefe de Base, al Coordinador de la Base y al Componente Aérea del COCOANTAR en la pista de la Base Marambio coordinando la operación de descarga

Esto obligó al Comandante Conjunto Antártico (COCOANTAR) Capitán de Navío Valentín Sans Rodríguez que se encontraba a bordo del TIMCA, a tomar la decisión de abandonar la operación de abastecimiento a la Base Marambio y poner proa rumbo norte hacia el puerto de la ciudad de Ushuaia, sin tener una fecha estimada de reanudación de las operaciones en nuestra Base.

Helicóptero Kmov descargando containers con víveres


Kmov recogiendo tachos con residuos para llevarlos a bordo del buque

En ese momento, del total de insumos a ser descargados, solamente se había concretado la descarga de:

52 % de GOA (Gas Oil Antártico utilizado para los grupos electrógenos, maquinarias viales y equipos de calefacción)
25 % de JP1 (Combustible para las aeronaves)
50 % de víveres
0 % de lubricantes
100 % de gas envasado (para la cocción de los alimentos)
100 % de pallets de pista (para obras en el hangar)

Primer plano del Kmov durante la operación de descarga
Regreso del Kmov al buque al finalizar un día de operación
Como la incertidumbre era el elemento que dominaba la situación en relación con el TIMCA, sin definiciones ni precisiones de parte de ninguno de los actores involucrados en la planificación logística sobre cuándo podría solucionarse el inconveniente para continuar con la operación de abastecimiento, tuvimos que adoptar medidas tendientes a racionalizar el uso de los elementos considerados más críticos para la supervivencia de la Base (Combustible y Víveres) dando prioridad a aquellos que era más dificultoso transportarlos en nuestros aviones Hércules C-130, en caso de ser necesario ante la posibilidad de no poder ser concretado por el buque.

No obstante, ya resueltos los problemas técnicos y abastecidas las otras Bases antárticas nacionales permanentes, habiendo ya finalizado hacía casi un mes la CAV 2012/2013, quedando en Marambio solamente el personal indispensable para la invernada, teniendo clima muy riguroso por encontrarnos a mediados de otoño, el día 3 de mayo llegó por tercera vez a proximidades de las costas de la Isla Marambio el buque TIMCA, con la intención de reanudar la operación de abastecimiento para completar la descarga de los elementos restantes.

Ese día, las condiciones meteorológicas eran las siguientes:

Temperatura: -20ºC
Viento: 90 km/h
Sensación Térmica: -30ºC bajo cero
Visibilidad: 200 m con ventisca alta
Tiempo de luz solar: 5 horas


Infructuosamente, mantuvo la espera de la mejora de las condiciones meteorológicas hasta el día 11 de mayo, cosa que lamentablemente no ocurrió, con el agregado del incipiente congelamiento del mar, que obligó al COCOANTAR a ordenar el regreso rumbo norte y dar por terminada en forma definitiva la operación naval de abastecimiento de la Base Marambio para la Campaña 2012/2013.




Esta nuevo cuadro de situación afectó negativamente el estado de ánimo del personal de la Base de alrededor de 60 personas  y disparó varios interrogantes, tanto para los que estábamos en la Base como para los responsables de asegurar la cadena logística antártica, como los siguientes: ¿Hasta cuándo nos alcanzaría el combustible para el funcionamiento de la Base (Grupos Electrógenos, máquinas viales, calefacción)? ¿Para cuántas horas de vuelo del Twin Otter nos daba el JP1 remanente en la Base? ¿Cuáles eran los alimentos críticos faltantes? ¿Qué servicios y sectores podíamos restringir su funcionamiento a fin de economizar el consumo de GOA? ¿Los Hércules C 130 estarán en condiciones de traernos el combustible y víveres necesarios hasta la llegada del nuevo buque en la próxima CAV 2013/2014)? ¿Las condiciones meteorológicas invernales permitirían la realización de un puente aéreo?

La respuesta a estos interrogantes requirió de esfuerzo de todo el personal y dependencias de la Fuerza Aérea y del Estado Mayor Conjunto involucrado en las tareas de sostener el funcionamiento de la Base, en una férrea disciplina de los integrantes de Marambio para economizar recursos esenciales sin afectar la operatividad de la misma ni la calidad de vida de sus integrantes y de la planificación de acciones para resolver la nueva situación planteada a partir de ese momento.

Autor: Com (R) Horacio Carlos Alassia